
Ismael Gálvez aclara sus polémicas palabras sobre los vertidos en Los Dolores
Una respuesta de Ismael Gálvez, presidente de la Junta Municipal de Los Dolores, a un comentario de una vecina en Facebook ha generado cierto malestar en las últimas horas. En ella, Gálvez aborda los problemas causados por el depósito irregular de escombros y enseres en distintos puntos de la pedanía y emplea expresiones que, si no se contextualizan, resultan tan contundentes como, en apariencia, desafortunadas.

El intercambio se produce después de que una vecina alabara su trabajo en una publicación en una página de Facebook y reclamara medidas contra los vertidos de escombros en la pedanía de Los Dolores. «Lo estás haciendo muy bien, Ismael», escribe, y pide la instalación de cámaras y sanciones a quienes arrojen basura y escombros.
Gálvez contesta que «tiene toda la razón» y reconoce que, «como pedáneo», se siente «desbordado» ante una situación que le obliga a mantener un contacto continuo con los servicios de limpieza. Al referirse a quienes depositan residuos de forma irregular, utiliza frases como «así asustamos a los cerdos» y asegura que, si identifica a alguno, «me lo cepillo pero bien».
Son precisamente estas palabras las que han provocado reacciones por la interpretación literal de las mismas.
Las redes sociales las carga el diablo
Por eso, Beniaján al Día se puso en contacto con Gálvez antes de publicar esta información. Durante una conversación de aproximadamente una hora, en tono cordial y distendido, el presidente de la Junta Municipal no niega las palabras, pero sí explica que las formuló en el contexto de un diálogo sobre un problema que le preocupa especialmente, utilizando el lenguaje directo y coloquial con el que habla habitualmente con los vecinos de Los Dolores.
Ahí surge el debate sobre la comunicación política en tiempos de redes sociales, porque en Internet una cosa es lo que se quiere decir y otra, a veces muy distinta, lo que termina entendiendo quien lo lee.
Gálvez entiende su forma de expresarse como parte de la relación de proximidad con los vecinos. Los Dolores conserva todavía el carácter de pueblo en el que la gente se conoce, se saluda por la calle y habla directamente con quienes gestionan la pedanía. Él se considera, antes que nada, un vecino más que ha asumido una responsabilidad pública para aportar algo a su pueblo.
Esa cercanía, sin embargo, tiene una contrapartida en las redes. Lo que en una conversación cara a cara resulta una expresión reconocible dentro de un determinado código, escrito en Facebook u otra red social adquiere otra dimensión: desaparecen el tono, los gestos y buena parte de la relación personal. Así, una respuesta formulada entre vecinos termina siendo leída fuera de ese contexto y puede adquirir un significado distinto al pretendido por su autor.
Y no es un problema exclusivo de Gálvez. Es uno de los retos a los que se enfrenta cualquier responsable político que utiliza las redes con la misma naturalidad con la que habla en la calle. Una respuesta a un comentario, una publicación escrita deprisa o una frase pronunciada en un momento de indignación pueden convertirse, en minutos, en un mensaje público con una audiencia muy superior a la prevista.
El problema de los vertidos en Los Dolores
Sin embargo, la polémica sobre las expresiones no debería hacer desaparecer del debate la cuestión que originó la conversación: los vertidos de escombros y enseres que se siguen produciendo en distintos puntos de Los Dolores en particular y, en general, en todo el término municipal de Murcia.
Gálvez asegura que el servicio de limpieza trabaja y que mantiene un contacto continuo con sus responsables. El problema, explica, es que la limpieza posterior no evita que determinados puntos vuelvan a llenarse cuando algunas personas aprovechan para depositar residuos ante la imposibilidad de mantener la presencia policial en todo momento y lugar.
Los servicios de limpieza del Ayuntamiento de Murcia están encima del asunto y limpian los puntos afectados, aunque Gálvez admite que los medios disponibles no siempre bastan para impedir que se repitan los depósitos incontrolados.
En ese intento de buscar soluciones, se han colocado dispositivos que simulan ser cámaras de vigilancia, compradas por él y pagadas de su bolsillo, con la intención de que quienes arrojan escombros o enseres crean que pueden estar siendo vigilados y se lo piensen dos veces.
El servicio de alumbrado público conoce la colocación de estos elementos y, si se determina que deben retirarse, así se hará, nos comenta.
Más allá de la eficacia de estas medidas y de la controversia que puedan suscitar sus palabras, lo que se pone de manifiesto es la dificultad de gestionar un problema que no se soluciona únicamente limpiando lo que otros ensucian. Detrás de todo esto hay una realidad tangible que trae de cabeza a Gálvez y a buena parte de los vecinos de Los Dolores: si alguien deposita unos residuos donde no debe, alguien tiene que retirarlos y, mientras no se identifique y sancione a quien los deposita, el problema vuelve a empezar.
Al volver sobre sus declaraciones en Facebook, Gálvez admite que no todas las expresiones de su respuesta fueron acertadas. Especialmente la referencia a «Sánchez y sus secuaces», que considera innecesaria y atribuye al momento de indignación en el que escribió.
En el caso de «me lo cepillo», aclara que no habla de tomarse la justicia por su mano, sino de actuar contra quien sea identificado realizando un vertido: denunciar, sancionar y aplicar la normativa correspondiente.
También nos indicó que no pretende cambiar su manera de comunicarse con los vecinos. Su forma de entender la política municipal pasa por mantener esa relación directa y próxima. El problema es que esa proximidad, trasladada a una red social, puede jugar a veces en su contra, sobre todo porque Los Dolores ha crecido de manera considerable en los últimos años. La pedanía ronda ya los 8.000 habitantes, frente a los aproximadamente 5.000 de hace cuatro años, y, aunque mantiene buena parte de la estructura y de las relaciones propias de un pueblo, es difícil que todo el mundo entienda el tono de sus palabras.
En otro orden de cosas, dado lo distendido y ameno de la conversación, Gálvez ha querido poner en valor el trabajo que hacen los miembros de la Junta Municipal de Los Dolores, incluyendo a su oposición política, «que no personal», dada su labor altruista en beneficio de los vecinos de la pedanía: «Hoy estamos en la Junta Municipal y mañana estarán otros», dice Gálvez. «Por eso es importante que podamos llevarnos bien y tratarnos como buenos vecinos».
Imagen de portada: Perfil oficial en Facebook de Ismael Gálvez



