
El incendio de Los Ramos y la batalla por el relato
El pasado domingo 31 de mayo se produjo un pequeño incendio en Los Ramos, que afortunadamente no revistió gravedad ni produjo grandes daños. Sin embargo, este hecho, que es muy común en esta época del año y que no tendría que acaparar más atención que una pequeña nota de prensa, ha sido el germen de una nueva polémica en la pedanía, dividiendo a los vecinos nuevamente en dos bandos: por un lado, los que buscan de cualquier manera socavar la credibilidad del presidente de la Junta Municipal de Los Ramos y, por otro, sus defensores acérrimos.
Estas disputas políticas —lógicas e incluso sanas siempre que no se lleven al extremo— se convierten en enconadas cuando desde ambos bandos se pretende imponer su voluntad al resto, actuando con desprecio por la democracia.
De este modo, una vecindad, la de Los Ramos, que no llega a los cuatro mil habitantes, ve cómo la convivencia se deteriora por culpa de unos y otros, atrapando en medio a la mayoría de los vecinos, hartos de este «juego de tronos» que solo les conduce al resentimiento y a la enemistad.
Los hechos, para centrarnos en lo absurdo de la disputa, sucedieron a eso de las 21:30 horas, cerca de la iglesia, en el momento en que la Romería de la Virgen de la Huerta entraba en su tramo final, cuando se produjo un incendio junto a la avenida Reyes de España que tuvo que ser sofocado en un primer momento por varios vecinos y posteriormente por el servicio de bomberos del Ayuntamiento de Murcia.
Este incendio, que según la mayoría de los presentes fue provocado, ha sido, sin embargo, objeto de una acusación que parece sustentarse en motivos de rencillas personales, según las personas con las que Beniaján al Día ha consultado. Porque no existe evidencia de que, como se acusa desde algún medio y en los mentideros del pueblo, su origen tenga que ver con la pirotecnia utilizada durante la llegada de la Virgen al pueblo.
Hay afirmaciones que incluso implican a efectivos de bomberos para apuntalar la tesis del incendio provocado por el uso de la pirotecnia y que carecen de rigor alguno, en tanto que, según hemos podido comprobar, Bomberos de Murcia no se ha pronunciado públicamente al respecto y cualquier afirmación en la que se les involucre carece del más mínimo rigor.
Existen, eso sí, declaraciones cruzadas entre quienes lanzaron la hipótesis del origen del fuego en el uso de la pirotecnia, basándose en argumentos peregrinos, y aquellas personas que, cronológicamente y de forma consistente, aportan datos que desmontan esa posibilidad.
El propio presidente de la Junta Municipal de Los Ramos ha salido al paso con un comunicado público en el que afirma tener pruebas irrefutables que demostrarían que el origen del fuego no tuvo nada que ver con el uso de la pirotecnia utilizada en la romería.
Lo que sí gana fuerza y parece asentarse como la versión más creíble es que ese fuego fue provocado.
En la acusación que se hace al respecto del uso de la pirotecnia como responsable del incendio hay un detalle además que invita al escepticismo, y no es otro que la narración de los hechos, que mezcla los datos de lo ocurrido con una historia que desde el principio abandona progresivamente los hechos para adentrarse en disputas previas que nada tienen que ver con el origen del incendio, introduciendo elementos de hechos pasados, protagonistas y denuncias anteriores ajenos a lo sucedido.
Lo que sí es reprochable al señor presidente de la Junta Municipal de Los Ramos
No obstante todo lo anteriormente dicho, creo que sí hay una razón para llamar la atención al señor presidente de la Junta Municipal de Los Ramos. El uso de pirotecnia no es un juego de niños y, aunque se deje en manos de personas con experiencia —quiero creer que así ha sido—, dadas las elevadas temperaturas que sufrimos estos días y el estado de los terrenos por los que discurre la Romería de la Virgen de la Huerta, resulta imprudente no atender a la prevención de cualquier incidencia derivada del uso de estos elementos sin la presencia de un retén de bomberos o de Protección Civil.
Un error humano, que podemos cometer cualquiera, y se desata el caos. Por eso hay que prever antes de actuar y ponerse siempre en la situación de tener que afrontar situaciones de riesgo.
El ejercicio de la gobernanza exige responsabilidad y rigor.



