
Vandalizado el punto de recarga de vehículos eléctricos de Beniaján
Otro episodio que evidencia la falta de seguridad en una de las pedanías más importantes de Murcia
En un nuevo acto de delincuencia, desconocidos han destrozado el punto de recarga público para vehículos eléctricos instalado en la calle Poeta Miguel Hernández, uno de los jardines más céntricos de la pedanía. Los autores cortaron las dos mangueras del poste doble, dejándolo completamente inutilizado.
Por la forma en que se produjo el presunto robo, todo apunta a que para acceder a las mangueras, situadas en altura, fue necesario utilizar una escalera o elemento similar. Además, emplearon una sierra o herramienta de corte potente, dada la considerable grosor de los cables. Cada una de las dos mangueras fue seccionada a ras de ambos extremos, con el claro objetivo de aprovechar la mayor cantidad posible de cobre. Este tipo de robos, motivados por el valor del metal, se suman a una preocupante oleada de actos similares en infraestructuras públicas.
Este punto de recarga se inauguró el pasado 25 de mayo de 2026 como parte del ambicioso plan de expansión de la red municipal impulsado por el Ayuntamiento de Murcia e Iberdrola. Se trata de un cargador semirrápido de hasta 22 kW, con conectores Tipo 2, que permite la carga simultánea de dos vehículos y que representaba un avance en movilidad sostenible para la pedanía.
Beniaján, bajo el signo de la inseguridad
Lo ocurrido en Poeta Miguel Hernández no es un hecho aislado. En Beniaján, una de las pedanías más pobladas y con mayor peso histórico del municipio de Murcia, la falta de seguridad ciudadana se ha convertido en una constante que merece un estudio. Los vecinos conviven a diario con episodios que generan alarma social.
Hace apenas unos meses, varios individuos intentaron robar un cajero automático arrancándolo de cuajo con un camión pluma, justo frente a la comisaría de la Policía Local. Un acto de una audacia pasmosa que ilustra la percepción de impunidad con la que operan estos delincuentes.
Desde hurtos en domicilios hasta vandalismo en instalaciones públicas, los residentes de Beniaján se preguntan hasta cuándo tendrán que soportar esta situación.
Este nuevo incidente deja fuera de servicio un servicio público financiado con recursos municipales y europeos, dentro del programa de la transición ecológica. Mientras el Ayuntamiento y empresas como Iberdrola apuestan por expandir la red de puntos de recarga —con el objetivo de superar los 300 en todo el término municipal—, los vándalos parecen empeñados en sabotear ese progreso.
Los vecinos exigen un mayor despliegue policial, más vigilancia y medidas que devuelvan la tranquilidad a las calles de Beniaján. Porque una pedanía con la relevancia demográfica e histórica como Beniaján no puede seguir tolerando que la delincuencia marque su día a día.



