
Inaccesibilidad en San José de la Vega: trampas urbanas y dinero sin gastar
Por todo esto, para muchos vecinos de San José de la Vega es incomprensible que su máximo representante en la Junta Municipal, y a quien se le supone especial interés en defender los asuntos de la pedanía, muestre semejante docilidad a la hora de anteponer los intereses de la pedanía a los del gobierno del Ayuntamiento de Murcia.
Hace unos días publicábamos la noticia de la puesta en marcha de una intervención en la pedanía de Los Ramos, cuyo objetivo es el de adaptar una serie de pasos de peatones, aceras y firmes a la normativa vigente: la Orden TMA/851/2021 (publicada en el BOE en agosto de 2021 y en vigor desde enero de 2022).
Esa iniciativa —que pueden leer aquí—, impulsada por el presidente de la Junta Municipal de Los Ramos, don Gustavo Sánchez, y aprobada por unanimidad en un pleno extraordinario convocado para la ocasión, es, no obstante, una gota de agua en medio de un inmenso océano de incumplimientos por parte del Ayuntamiento de Murcia a la hora de implementar la normativa.
En este sentido, vecinos de San José de la Vega llevan tiempo reclamando a su alcalde pedáneo, don Antonio José Aráez García, que inicie los trámites para adecuar progresivamente los pasos de peatones y rebajes de la pedanía, sobre todo en puntos donde la falta de accesibilidad salta a la vista y convierte el cruce en una trampa insalvable, tal y como se observa en las siguientes imágenes.


La normativa al respecto no deja lugar a dudas. La Orden estatal TMA/851/2021 fija de manera taxativa que todo itinerario peatonal accesible debe disponer de una anchura libre de paso continua de, como mínimo, 1,80 metros, admitiendo únicamente estrechamientos excepcionales de 1,50 metros y jamás inferiores a 1,20 metros en casos históricos consolidados.
En lo relativo al pavimento, la ley prohíbe cualquier resalte vertical aislado que supere los 4 milímetros; entre los 4 y los 12 milímetros exige obligatoriamente un biselado con pendiente máxima del 50%, y veta de forma absoluta cualquier escalón recto por encima de los 12 milímetros, obligando en su lugar a ejecutar rampas reglamentarias o enrases continuos. Asimismo, en los vados peatonales y cruces de calzada, la norma impone la cota cero absoluta —desnivel cero entre el bordillo rebajado y el asfalto—, con pendientes longitudinales máximas del 8% (o del 10% en tramos inferiores a un metro), pendientes transversales que no pueden exceder el 2% para evitar el desvío lateral de las sillas de ruedas, y la obligatoriedad de instalar franjas de pavimento táctil indicador de entre 60 y 120 centímetros de fondo antes del acceso al tráfico rodado.
Si bien es cierto que se puede llegar a entender que en algunos tramos urbanísticamente consolidados resulta complejo ampliar el ancho de las aceras, no lo es tanto que no se actúe en los rebajes y en la adecuación básica de los pasos de peatones. En este sentido, el marco autonómico —a través de la Ley regional 4/2017 y el Decreto 177/2024, por el que se aprueba el Reglamento de Accesibilidad Universal de la Región de Murcia— obliga expresamente a los ayuntamientos a elaborar, aprobar y ejecutar planes municipales integrales de accesibilidad con dotación presupuestaria específica para eliminar estas barreras en la vía pública.
Además, la normativa estatal impone que cualquier obra nueva o reforma viaria que acometa la administración local debe cumplir inexcusablemente las condiciones de accesibilidad desde el primer momento, sin margen para ampararse en demoras o planes futuros a la hora de dejar un bordillo sin rebajar a cota cero.
En este sentido, el artículo 35.1 de la Orden TMA/851/2021 es tajante: todo paso de peatones debe asegurar obligatoriamente la continuidad del itinerario accesible entre ambos márgenes de la calzada. Por lo tanto, resulta del todo inadmisible, a tenor de la ley, que una obra de nueva ejecución pinte o construya un paso peatonal cuyo desembarco concluya en un descampado terrizo sin acera pavimentada, interrumpiendo de raíz el tránsito e inutilizando el cruce para cualquier usuario en silla de ruedas o con movilidad reducida, como se puede apreciar en la siguiente imagen.

La beligerancia del señor Aráez devenida en docilidad
Por todo esto, para muchos vecinos de San José de la Vega es incomprensible que su máximo representante en la Junta Municipal, y a quien se le supone especial interés en defender los asuntos de la pedanía, muestre semejante docilidad a la hora de anteponer los intereses de la pedanía a los del gobierno del Ayuntamiento de Murcia.
Y es que muchos vecinos recuerdan cómo era especialmente beligerante y exigente cuando la Glorieta de España estuvo brevemente gobernada por Serrano y el PSOE. De aquella constante postura de confrontación y reivindicación parece que no ha quedado nada, y ahora no se le escucha ni lee la más mínima crítica al gobierno municipal actual.
Incluso, yendo más allá, tampoco se entiende que pudiendo iniciar motu proprio ciertas iniciativas, como la que su colega en la pedanía de Los Ramos tuvo a bien poner en marcha, y además teniendo cierta disponibilidad económica para ello, no haga nada y se limite a asistir de figurante en las fotos oficiales que dan pompa y boato al Grupo Popular.
Basta un repaso a las mociones presentadas en los últimos plenos, y en la legislatura en general, para comprobar que quien ostenta el bastón de mando en San José de la Vega está más dedicado a la labor de organizador de fiestas que a atender a lo importante de la pedanía. Tan solo para poner negro sobre blanco el ejercicio actual, y teniendo en cuenta las cuentas presentadas por el propio Aráez en el último pleno de la Junta Municipal, celebrado el pasado septiembre, de la partida destinada al Capítulo VI, el de inversiones, de los 39.600 euros con los que inició el año, solo ha gastado 3.881 euros.
Es evidente que con ese dinero gastado en inversiones —a falta de saber si desde ese último pleno ha movido ficha para nuevas actuaciones—, resulta imposible adecuar la pedanía a las exigencias legales de movilidad universal a las que está obligado por ley el Ayuntamiento de Murcia, del que es la cabeza visible en San José de la Vega como presidente de la Junta Municipal.
Nota al pie / Aclaración contable sobre el Capítulo VI (Inversiones):
Según el informe oficial de ejecución presupuestaria emitido a fecha de 16 de septiembre de 2026 y presentado en el pleno ordinario de dicho mes, la Junta Municipal de San José de la Vega arrancó el ejercicio con una asignación inicial de 39.600 euros para el Capítulo VI (Inversiones). A esta partida se le incorporaron 39.874,73 euros adicionales procedentes de remanentes de años anteriores no ejecutados en su momento, lo que elevó los fondos totales disponibles para obras en 2026 hasta los 79.474,73 euros.
De esa bolsa acumulada, a fecha de 16 de septiembre constaban como autorizados 43.755,18 euros (destinados principalmente a partidas genéricas de vías públicas y acondicionamiento, sin que en el extracto oficial se detallen proyectos concretos ni fechas de ejecución). Esto significa que la Junta Municipal de San José de la Vega prácticamente se ha limitado a movilizar el equivalente a los ahorros que venían arrastrándose de ejercicios pasados, manteniendo a final de verano 35.719,55 euros de saldo disponible completamente parados en caja —de los cuales cerca de 32.000 euros corresponden específicamente a vías públicas y calzadas— sin haber destinado un solo euro a solventar la falta de accesibilidad en los pasos peatonales.
Esta pasividad inversora contrasta frontalmente con la celeridad demostrada en el Capítulo II (Gastos corrientes): de un presupuesto total de 98.330 euros destinado al funcionamiento ordinario, festejos y eventos lúdicos, a mediados de septiembre ya se había consumido y comprometido más del 82% (81.192,53 euros), dejando apenas 17.137 euros disponibles para el resto del año. Mientras el dinero para fiestas y actividades se agotaba a un ritmo vertiginoso, casi la mitad del presupuesto reservado para mejorar las calles de la pedanía continuaba guardado en el banco.



