
El Partido Popular juega con la vida de los vecinos al abandonar el Camino de San Antón
Y así, mientras nuestro alcalde pedáneo se entretiene en organizar fiestas y colaborar con la organización de semanas culturales, y desde la Glorieta de España priorizan el gasto sin medida en flores y jarana, lo importante se acumula sin hacer, en algunos casos rayano en la imprudencia criminal, como en este del Camino de San Antón
A pocos días de la celebración del Día de Todos los Santos, el Camino de San Antón, que discurre entre el barrio de El Bojar y el nuevo cementerio de Beniaján y San José de la Vega, presenta un estado tan lamentable que los vecinos han acudido a nuestra redacción para que publiquemos su petición de auxilio ante unas autoridades políticas que desoyen la voz de los vecinos y miran para otro lado cuando se les requiere para cosas muy serias, como es la seguridad vial.
No es la primera vez que Beniaján al Día denuncia el abandono de este vial, que depende del Ayuntamiento de Murcia, ni somos los únicos en pedir casi desesperadamente que el consistorio murciano y el pedáneo de Beniaján dejen de mirar para otro lado y se pongan manos a la obra para subsanar lo que no se puede catalogar de otro modo que de desastre.


Paradójicamente —o no, visto cómo actúa el PP, tanto en Beniaján como en el Ayuntamiento de Murcia—, en septiembre de 2024 se aprobó por unanimidad, en un pleno de la Junta Municipal de Beniaján, una moción presentada por el PSOE, que pasó a contar entre las tantas mociones que se aprueban presentadas por la oposición, pero que luego el PP se encarga de acumular sin la más mínima intención de ejecutarlas, salvo en tiempos de cercanía electoral, si le ve posibilidad de sacar rédito político.
Esto choca con la facilidad con la que actúan como comisión de fiestas permanente, gastando el presupuesto destinado a gasto ordinario —convertido de facto en gasto festero—, y con lo mucho que les cuesta meterle mano al presupuesto de inversiones. Sin ir más lejos, el presupuesto de este año de la Junta Municipal de Beniaján para inversiones está casi sin tocar, a poco más de dos meses para finalizar el año.

Y el año pasado, habiendo en la caja de inversiones para gastar casi 180.000 euros, tuvieron que actuar desde el Ayuntamiento para activar, mediante un pleno extraordinario de la Junta Municipal de Beniaján celebrado a finales de noviembre, 166.000 euros destinados al reasfaltado de seis calles de Beniaján que, por increíble que parezca, siguen sin iniciarse las obras, aunque ya están adjudicadas —por un valor de poco más de 133.000 euros—. Suponemos que su realización y el evento de pompa política correspondiente a su presentación coincidirán con las vísperas del inicio de la campaña electoral de las elecciones municipales de mayo próximo, como sucede con las obras de ampliación de la vía verde, que también se están realizando a un ritmo convenientemente sosegado para que la traca de la foto final empape de gloria a quienes solo hacen algo si les conviene electoralmente.
Y así, mientras nuestro alcalde pedáneo se entretiene en organizar fiestas y colaborar con la organización de semanas culturales, y desde la Glorieta de España priorizan el gasto sin medida en flores y jarana, lo importante se acumula sin hacer, en algunos casos rayano en la imprudencia criminal, como en este del Camino de San Antón, donde, dentro de unos días, si nadie con decencia política lo remedia, aunque sea tapando los baches y socavones con zahorra y tierra, serán muchas las personas incautas que, creyendo que viven en un país civilizado en el cual los políticos velan por la seguridad de los vecinos, se van a encontrar con una gincana que les puede costar muy cara al esquivar baches y socavones de camino al cementerio o de vuelta de él, al que parece que los del Partido Popular quisieran enviar por vía de urgencia a buena parte de la población, visto el poco respeto que nos tienen.
Pero un día antes de celebrar el Día de Todos los Santos, quien quiera podrá acudir a disfrutar Halloween «gratis», la penúltima fiesta organizada por nuestro pedáneo, Francisco Nicolás, que, si lo que pretende es acojonar a la población, cualquiera diría que busca conseguirlo con el pasaje del terror que supone transitar por el Camino de San Antón.



