
Enfado en San José de la Vega por las nuevas obras en la calle Pedro Valdivia
La calle Pedro Valdivia, en la pedanía murciana de San José de la Vega, vuelve a encontrarse levantada por obras públicas. Una cuadrilla de operarios trabaja estos días sobre la calzada para presuntamente instalar un sistema de recogida de aguas pluviales y conectar nuevos imbornales a la red de evacuación. La intervención se ejecuta levantando el asfalto que acababa de ser renovado de manera integral, reabriendo una herida vecinal marcada por un largo problema en el subsuelo que se remonta a 2021.
El origen de la problemática comenzó en febrero de aquel año, cuando filtraciones continuadas de agua procedentes de las conducciones subterráneas provocaron el lavado de finos del terreno y la aparición de grietas en las viviendas situadas a ambos márgenes de la calle. La situación motivó entonces la personación de técnicos de la empresa mixta Aguas de Murcia (Emuasa) para inspeccionar la red y evaluar el alcance de los daños.
Durante los casi tres años siguientes, el problema quedó sin solución. El terreno continuó cediendo bajo las edificaciones sin que las administraciones acometieran una reforma estructural de la red, dejando la situación en un punto muerto.


Esto hizo que el malestar vecinal estallase en enero de 2024. Ante el temor a que los inmuebles pudieran colapsar por las grietas acumuladas y la falta de respuestas oficiales, los vecinos afectados mantuvieron una reunión con el alcalde pedáneo de San José de la Vega, Antonio José Aráez, para exigir una actuación urgente. Los residentes denunciaron la situación límite que atravesaban tras haber tenido que asumir de su propio bolsillo reparaciones privadas —que en casos particulares llegaron a superar los 10.000 euros en recalces y apeos— para evitar el derrumbe de sus casas. A raíz de esta protesta, el que era por aquel entonces concejal responsable del Ayuntamiento de Murcia, Antonio Navarro Corchón, anunció la intervención de Emuasa dentro del plan de renovación de redes de la pedanía.
La calle Pedro Valdivia se levantó por completo de fachada a fachada. Las máquinas excavaron la traza hasta la cota de tierras para sanear el subsuelo y renovar las conducciones de saneamiento y abastecimiento. La actuación concluyó con el vertido de una solera continua de hormigón que selló la vía y dio por terminada la obra.
Sin embargo, apenas un año y pico después, los vecinos observan con estupor cómo vuelve a abrirse la calle. Esta reapertura plantea dudas sobre la planificación del proyecto anterior. Cuando se renovó por completo la calle, era el momento de haber terminado toda la actuación y dejar resuelta la evacuación de aguas. Tener que romper de nuevo el firme abre interrogantes sobre si el drenaje se omitió en el diseño inicial o si la solución aplicada resultó insuficiente.
A estas dudas técnicas se suma la vertiente económica. Estas actuaciones corren a cargo de Emuasa, que las financia mediante los fondos de inversión fijados en el canon de la concesión municipal para la renovación y mantenimiento de redes en pedanías. La repetición de los trabajos en un plazo tan breve pone el foco en la gestión de estos recursos y en si volver a picar, excavar y reponer una calzada recién sellada ha supuesto un sobrecoste evitable en las infraestructuras de la pedanía.


