
Importante despliegue policial en la calle Instituto de Beniaján
Los gritos procedentes de un bloque de viviendas alertaron anoche a los vecinos de la calle Instituto y movilizaron a un amplio dispositivo policial en Beniaján.
Los vecinos de la calle Instituto de Beniaján se han acostumbrado a vivir con altercados e incidencias que, cada cierto tiempo, alteran el pulso de la vecindad. Anoche, alrededor de las 23:30 horas, un nuevo episodio volvió a quebrar la tranquilidad del barrio, haciendo que balcones y ventanas se poblasen de vecinos pendientes de lo que ocurría, aunque con una curiosidad cada vez más amortiguada por la reiteración de unos sucesos que han terminado por formar parte de la cotidianeidad de la zona.
Los vecinos ya no se preguntan qué habrá pasado, sino qué habrá pasado esta vez. Sobre todo cuando el despliegue policial moviliza a una docena de agentes y varios vehículos policiales.
Y eso es precisamente lo que se preguntaban ayer, sin obtener una respuesta clara, porque los hechos que podemos narrar son confusos y no aportan una explicación concluyente sobre la presencia de los agentes en el barrio.
Lo que sí podemos afirmar es que, a la hora indicada, la tranquilidad de la noche fue rota por los gritos de un individuo, provenientes del ascensor exterior del bloque de edificios situado en el número 1 de la calle Instituto.
La persona, que en un primer momento parecía estar siendo víctima de una agresión, solicitaba a voz en grito que la dejasen en paz y preguntaba qué estaban haciendo, entendemos que a las personas que se encontraban con él en el ascensor. Al mismo tiempo, aseguraba que vivía allí y pedía ayuda de forma desesperada.
En un principio, los vecinos que se asomaron a ventanas y balcones creyeron que se trataba de una más de las múltiples peleas y jaleos que se suceden en dicho edificio. Sin embargo, y a diferencia de otras ocasiones, en las que los efectivos de la Policía Local o de la Guardia Civil tardaron en llegar, ayer se personaron en un visto y no visto.
Algún vecino, preocupado por si el individuo que reclamaba ayuda necesitaba socorro, se dirigió a la zona para comprobar que en el interior del ascensor se encontraban, junto al sujeto, cuatro agentes de la Policía Local, lo que hizo que las hipótesis vecinales virasen hacia una posible actuación policial sobre el individuo.
No podemos ofrecer una versión contrastada de los hechos. Los vecinos con los que hemos hablado cuentan cada uno lo que suponen que pudo ocurrir, sin que hallemos concordancias narrativas con la fuerza suficiente como para atrevernos a afirmar nada.
Habrá que esperar a los informes policiales, si llegan a hacerse públicos, para saber con exactitud qué motivó tan rápida intervención de una docena de agentes de la Policía Local. Intervención, por otra parte, muy celebrada entre los vecinos, que llevaban tiempo reclamando esa premura a la hora de acudir a las llamadas de auxilio en una zona donde, por desgracia, estas son frecuentes.



