
Cámaras contra la basura en Beniaján: un parche que exonera al Ayuntamiento
Las normativas deben diseñarse para que sean razonablemente cumplibles por la ciudadanía, no como imposiciones unilaterales que generan incumplimiento casi inevitable y que, posteriormente, se utilizan para justificar la vigilancia y las sanciones.
El pasado 26 de mayo de 2026, en el Pleno de la Junta Municipal de Beniaján, el Grupo Municipal de VOX, a través de su portavoz, Jesús Illán, presentó una moción instando al Ayuntamiento de Murcia a estudiar la instalación de cámaras de videovigilancia en aquellos puntos de la pedanía donde se producen de forma reiterada vertidos ilegales de escombros, muebles y otros enseres junto a los contenedores o en la vía pública. La propuesta también solicita usar esas imágenes conforme a la legalidad para identificar infractores y tramitar sanciones, reforzar la vigilancia policial, realizar campañas de concienciación e investigar sistemas implantados en otros municipios de la Región.
A primera vista, la iniciativa puede parecer contundente contra el incivismo. Sin embargo, analizada con detalle, revela un enfoque que invierte las responsabilidades: en lugar de exigir al Ayuntamiento que cumpla eficazmente con su obligación legal de prestar un servicio público de recogida de residuos adaptado a la realidad vecinal, se opta por vigilar al ciudadano. De este modo se convierte el espacio público en un escenario de control en vez de resolver las causas estructurales del problema.
Un servicio restrictivo e incumplible
En Beniaján y resto del ayuntamiento de Murcia rige el sistema «Un Solo Día» para la recogida de enseres y voluminosos: solo se permite depositarlos un día concreto a la semana (en Beniaján, los martes de 20:00 a 23:00 horas). Es decir, solo tres horas semanales. Fuera de ese estrecho margen, cualquier depósito se considera infracción sancionable.


Este horario es manifiestamente restrictivo e incompatible con la realidad cotidiana de la mayoría de los vecinos: personas mayores, quienes tienen turnos atípicos, imprevistos, movilidad reducida o simplemente no pueden salir en ese estrecho margen de tiempo. Depositar un sofá, un colchón o un electrodoméstico entre las 20:00 y las 23:00 de un solo día a la semana resulta prácticamente imposible para muchas personas. El punto limpio más cercano tampoco está al alcance de todos los residentes.
Algo similar ocurre con los horarios de la basura orgánica, igualmente restrictivos y que no contemplan las diversas circunstancias personales y familiares.
En este sentido, cabe recordar que las normativas deben diseñarse para que sean razonablemente cumplibles por la ciudadanía, no como imposiciones unilaterales que generan incumplimiento casi inevitable y que, posteriormente, se utilizan para justificar la vigilancia y las sanciones.
Lo que ocurre en otros municipios: focalización y cosmética
La moción de VOX insta a estudiar experiencias de otros ayuntamientos de la Región. El más citado es Cieza, donde desde hace años se instalan cámaras en puntos concretos y conflictivos de contenedores. Allí han permitido incoar más de cien expedientes en pocas semanas por arrojar basura fuera de horario o en el suelo.
Pero hay que ser precisos: no se trata de una red masiva. Son instalaciones focalizadas en hotspots, no en todos los contenedores del municipio. Otros ayuntamientos siguen el mismo patrón: cámaras en zonas muy concretas, combinadas con patrullas. Ninguno ha implantado vigilancia generalizada en todos los puntos de recogida porque sería:
- Desproporcional según la AEPD (captación masiva innecesaria de imágenes de vecinos cumplidores).
- Muy caro (personal para revisiones, almacenamiento, mantenimiento).
- Ineficaz a medio plazo por el efecto desplazamiento: los incívicos simplemente van al punto sin cámara.
La verdadera raíz: falta de servicio público eficaz
Beniaján arrastra desde hace tiempo vertederos ilegales y problemas de suciedad, con denuncias vecinales y políticas por vertidos en huertas, solares y contenedores.
Pero en vez de ampliar horarios, facilitar recogida puerta a puerta, acercar ecopuntos o aumentar frecuencias, se propone más control.
Esto exonera al Ayuntamiento de cumplir cabalmente con la Ley de Bases de Régimen Local, que obliga a prestar la recogida de residuos de forma efectiva. Es más fácil instalar una cámara y multar que diseñar un servicio que funcione y permita su cumplimiento.
En contraste, países como Suiza gestionan residuos con tasas de reciclaje altísimas sin necesidad de videovigilancia: combinan infraestructuras accesibles, incentivos claros —«quien contamina paga»—, horarios razonables y cultura cívica apoyada en un buen servicio.
Un «Gran Hermano» municipal como falsa solución
La moción de VOX incluye no obstante elementos positivos —campañas de concienciación, más vigilancia policial—, pero el énfasis en las cámaras transmite una falsa sensación de control. Si se vigila un punto, el problema se desplaza. Si se vigilan varios, se multiplica el coste y la intrusión. Al final se termina reconociendo que el incivismo es consecuencia de un servicio deficiente y se criminaliza al vecino que simplemente no puede cumplir horarios imposibles.
No podemos aceptar que la incapacidad —o falta de voluntad— para gestionar bien lo público se traduzca en vigilancia constante sobre los ciudadanos. El espacio público no debe convertirse en un escenario de control; debe ser un servicio público bien prestado.
Cabe preguntarse, pues, si desde el ayuntamiento de Murcia están haciendo todo lo razonablemente posible para que la normativa se adecúe a las necesidades de las personas, o debemos ser las personas las que nos adecuemos a la incompetencia de nuestros políticos.
Desde Beniaján se puede y se debe exigir al Ayuntamiento de Murcia un plan integral que afronte el problema de manera seria: horarios ampliados y flexibles, más medios de recogida, puntos limpios accesibles y solo después, si persisten focos muy concretos, medidas adicionales focalizadas y plenamente justificadas.
La moción de VOX es un ejemplo más de cómo ciertos debates políticos prefieren la foto fácil de la mano dura antes que la gestión seria y responsable del día a día. Y yo creo que los vecinos de Beniaján merecemos algo mejor.



