
El verano de las mariposas
Imagínate ver esta escena con 8 años, con tus amiguitas del barrio.
Todos los días por la tarde, después de tomarte la leche rápidamente, quedabas en la vía verde, que estaba llena de margaritas silvestres blancas y amarillas.
Esta explosión de flores, después de un invierno muy lluvioso, ha devuelto la magia de las mariposas, que para este grupo infantil eran desconocidas en su barrio de la Estación de Alquerías, a pesar de que años atrás sí había muchas mariposas de varios colores, clases y tamaños.
Disfrutaban contemplando y distinguiendo las partes de las flores: tallo, hoja, corola, estambres y pistilo. Y así era cada tarde.
Pero lo que más les impresionaba eran las muchas mariposas que a su barrio habían acudido, y que, revoleteando entre flor y flor, volaban por la vía verde.
Esa magia donde las mariposas forman la danza del amor y la alegría de tener un espacio con vida para su disfrute era también la felicidad de las criaturas más pequeñas que viven en el barrio de la Estación de Alquerías.
Han pasado varios días de felicidad hasta que llega la mano del humano a destruir la diversidad.
Y así me dice mi nieta:
—Abuela, tengo un disgusto muy grande.
—¿Qué te ha pasado?
—Pues hoy un hombre ha venido a la vía verde y ha cortado todas las margaritas, y se ha dejado las matas secas.
—¿Pero tú le has dicho algo?
—No, pues estaba muy enfadada.
—¿Y siguen las mariposas?
—No, abuela. Las mariposas se han perdido, se habrán ido a vivir a otro lugar que tenga flores para comer y jugar.
—No te preocupes, que esto lo vamos a protestar en el Ayuntamiento de Murcia, por quitar vuestra felicidad en el barrio de la Estación de Alquerías.



