
Malestar en el IES de Beniaján por las obras: ruido, calor y aulas sin condiciones adecuadas
La AMPA reclama medidas urgentes mientras un grupo de familias pide paralizar las obras hasta final de curso
Las obras de mejora en el IES de Beniaján, largamente esperadas por la comunidad educativa, han terminado generando un importante malestar entre parte del alumnado, familias y profesorado, que aseguran que la convivencia entre la actividad del centro y los trabajos que se están llevando a cabo está afectando al día a día del instituto.
Desde el regreso a las aulas tras Semana Santa, el IES de Beniaján comparte su actividad habitual con una cuadrilla de operarios que ejecuta trabajos de rehabilitación del edificio destinados a mejorar su eficiencia energética, su habitabilidad y su accesibilidad. Sin embargo, lo que debía ser una actuación de mejora se ha convertido, según trasladan los afectados, en una fuente de problemas en el desarrollo normal de las clases.
En un escrito remitido esta semana a la Consejería de Educación de la Región de Murcia, al que ha tenido acceso este medio, la AMPA del instituto advierte de situaciones que califica de «inadmisibles en cualquier centro de trabajo», describiendo un escenario que, según señalan, está afectando directamente a las condiciones en las que el alumnado recibe clase: «aulas en las que no se debería dar clase por los ruidos generados por las obras. Clases en las que el alumnado tiene sillas de pala para la mayor parte de la jornada y que no son apropiadas para realizar algunos exámenes y asignaturas».
Cabe destacar que el pasado 27 de febrero, cuando ya se tenía conocimiento de la ejecución de las obras, la AMPA había remitido otro escrito a la Consejería de Educación en el que indicaba los inconvenientes que podían derivarse de la coincidencia de las mismas con la actividad lectiva y proponía algunas sugerencias para paliar los problemas que pudieran surgir. De dicho escrito, la AMPA manifiesta no haber recibido respuesta, algo que recuerdan ahora a la Consejería.
Ante esta situación, un grupo de padres y madres, al margen de las acciones que está llevando a cabo la AMPA, se ha puesto en contacto con responsables políticos de la zona para buscar amparo y tratar de evitar que sus hijos e hijas se vean perjudicados en este tramo del curso académico, en el que muchos estudiantes se juegan el acceso a la universidad. Asimismo, han contactado con este medio para denunciar públicamente una situación que consideran intolerable.
Hay que señalar, no obstante, y antes de exponer las quejas recibidas, que todas las partes consultadas coinciden en que no están en contra de las obras, que consideran necesarias, sino de la forma en la que se están desarrollando. Así lo expresa también un representante del alumnado del centro, Justin Gómez, que remite a este medio el siguiente texto para su publicación:
«Como representante del alumnado, debo trasladar una opinión que recoge bastante bien lo que pensamos en general los estudiantes del centro. La reforma que se está llevando a cabo en el instituto es, sin duda, algo positivo de cara al futuro. Entendemos que estas obras buscan mejorar la eficiencia energética del edificio, con la instalación de paneles solares y la renovación de ventanas, lo que a largo plazo hará que estemos más cómodos en clase y en un entorno más sostenible. Sin embargo, también hay que decir que el impacto ahora mismo está siendo bastante negativo, sobre todo por el momento en el que se están haciendo las obras.
El tercer trimestre es clave para nosotros y no estamos en las mejores condiciones. El ruido constante dificulta concentrarse, y además no podemos usar ni las pizarras digitales ni los ordenadores porque están tapados, así que, en vez de avanzar, parece que estamos volviendo atrás, otra vez con tiza y rotuladores.
A esto se suma que no se pueden abrir las ventanas justo cuando empieza a hacer calor, lo que hace que el ambiente en clase sea bastante incómodo y afecta también a cómo rendimos.
Todo esto servirá para mejorar el instituto en el futuro, pero ahora mismo la realidad es que nos está perjudicando en un momento importante del curso, y estas condiciones son insoportables.»
Este mismo sentir es compartido por parte de las familias, según recoge la AMPA en su escrito a la Consejería, al que ha tenido acceso este medio. En él se describen aulas con nubes de polvo en las que resulta difícil respirar, ventanas que no pueden abrirse por encontrarse bloqueadas y que, en algunos casos, no cuentan con persianas ni cortinas, así como unas temperaturas elevadas agravadas por la ausencia de sistemas de aire acondicionado, lo que genera condiciones que califican de “hornos”. A ello se suma la contaminación acústica derivada de los trabajos, que dificulta el desarrollo normal de las clases.
Además de todo esto, varios alumnos han señalado episodios en los que aseguran haber estado en situaciones de riesgo durante el desarrollo de las obras, como el vivido por una alumna junto a una profesora, cuando ambas estuvieron cerca de ser impactadas por un desprendimiento de material en una zona del centro.
Otros estudiantes describen también dificultades organizativas derivadas de las obras, que obligan, en algunos casos, a cambios de aula y a retrasos en el inicio de determinadas clases. Además, se han instalado cuatro aulas prefabricadas para el alumnado de Bachillerato que, si bien cuentan con aire acondicionado, sufren una mayor contaminación acústica.

Esta situación ha llevado a dos formas distintas de abordar el problema dentro de la comunidad educativa.
Por un lado, la AMPA del instituto, que ha declinado realizar declaraciones a este medio, mantiene su posicionamiento dentro del cauce institucional. En su escrito remitido a la Consejería de Educación de la Región de Murcia, solicita copia del plan de seguridad y salud y del plan de autoprotección del centro, así como la adopción urgente de medidas de protección para el alumnado, priorizando su salud y adaptando las obras al desarrollo de la actividad lectiva.
En el mismo documento, la AMPA advierte de que, en caso de no obtener respuesta y de no realizarse las adaptaciones necesarias para que el alumnado pueda asistir a clase en condiciones aceptables, se verán obligados a adoptar las medidas que consideren oportunas.
Por otro lado, un numeroso grupo de padres y madres del centro, junto a parte del alumnado, opta por una vía diferente. Consideran que las medidas deben ir más allá de la corrección de las condiciones actuales y reclaman la paralización inmediata de las obras hasta la finalización del curso lectivo, con el objetivo de evitar interferencias en un periodo especialmente sensible para el rendimiento académico.
Por último, según ha podido conocer este medio, desde la dirección del centro se ha actuado dentro de los márgenes que permite su ámbito de actuación, mostrando en todo momento sensibilidad ante las preocupaciones trasladadas por familias y alumnado.
Las obras que se están llevando a cabo forman parte del programa autonómico RIPER (Programa de Impulso a la Rehabilitación de Edificios Públicos), impulsado por la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, cuyo objetivo es la rehabilitación sostenible de inmuebles públicos para reducir consumos energéticos y mejorar la habitabilidad, la eficiencia ambiental, la conservación y la accesibilidad. El proyecto cuenta con un importe de adjudicación de 1.229.820,11 euros (IVA incluido), financiado en parte por la Unión Europea en 977.092,08 euros.

