
El Gobierno de Rebeca Pérez construye un «apartheid» escolar en Murcia
El Ayuntamiento de Murcia pone en marcha su programa de educación ambiental en 25 centros y deja fuera a los colegios e institutos de las 59 pedanías
Porque mientras el Ayuntamiento siga confundiendo el municipio con su casco urbano, cualquier política que se presente como una iniciativa para Murcia tendrá una parte de Murcia que seguirá sin aparecer.
El Ayuntamiento de Murcia vuelve a dejar a las pedanías fuera. Esta vez, de un programa destinado a enseñar a los escolares a reciclar, reducir residuos, reutilizar y entender la economía circular. Veinticinco centros educativos forman parte este curso de ‘Reciclando en mi cole y en mi barrio’. Todos están en barrios de la ciudad. Ninguno está en una pedanía.
La pregunta no es por qué un colegio de un barrio participa y otro de una pedanía no. La pregunta es qué sentido tiene que el Ayuntamiento pretenda concienciar a los escolares de todo el municipio sobre el cuidado del medio ambiente cuando deja fuera de esa enseñanza a los escolares de una parte mayoritaria de su población.
Porque el reciclaje no es una cuestión de barrios. La economía circular no termina en el casco urbano. La responsabilidad sobre los residuos tampoco depende del código postal. Y los valores que el Ayuntamiento dice querer transmitir a los más jóvenes deberían formar parte de la educación de todos los niños y adolescentes del municipio, no solo de los que estudian en determinados centros de la ciudad.
La propia nota de prensa del Consistorio lo explica. El programa pretende que los escolares aprendan unas pautas y las trasladen después a sus familias y a sus barrios. Los alumnos serán, según el Ayuntamiento, «embajadores ambientales». Participarán en campañas, enseñarán a separar residuos, acudirán a comercios y mercados y compartirán conocimientos con personas mayores.
Pero ¿qué ocurre con los escolares de las pedanías?
No están.
El Ayuntamiento enumera los 25 centros participantes y los distribuye entre El Carmen y Barriomar, Infante Juan Manuel, San Andrés, Jardín de la Seda, Vistabella, La Fama, La Paz, el Centro Histórico y San Juan. La relación permite comprobar dónde se aplica el programa. Y también permite comprobar dónde no se aplica.
En las 56 pedanías del municipio hay colegios. Hay institutos. Hay alumnos. Hay familias. Hay comercios. Hay centros de mayores. Hay vecinos que pagan impuestos municipales. Hay, en definitiva, ciudadanos que forman parte de Murcia con los mismos derechos y las mismas obligaciones que quienes viven en el centro de la ciudad.
Sin embargo, cuando se trata de trasladar a las aulas una política municipal que el propio Ayuntamiento presenta como una herramienta para formar ciudadanos responsables, las pedanías desaparecen.
Y aquí es donde la cuestión deja de ser una simple decisión sobre el número de centros participantes.
¿Qué mensaje está transmitiendo el Ayuntamiento?
Porque si se considera necesario educar a los escolares en el reciclaje, en la reducción de residuos, en la reutilización y en la economía circular, resulta difícil justificar que esa educación se concentre en una parte del municipio mientras se prescinde de la otra.
¿Hay ciudadanos a los que hay que enseñar estos valores y ciudadanos a los que no?
¿Hay escolares que deben convertirse en agentes de educación ambiental dentro de sus familias y otros que pueden quedar al margen?
¿Hay una Murcia en la que se aplican las políticas municipales y otra Murcia que queda fuera de ellas?
La nota de prensa no responde a estas preguntas. Tampoco explica por qué ninguno de los 25 centros seleccionados pertenece a una pedanía. Simplemente las deja fuera.
Y esa ausencia importa.
Importa porque el Ayuntamiento no está hablando de una actividad privada, ni de un proyecto desarrollado por un grupo de colegios por iniciativa propia. Está hablando de un programa municipal, presentado como parte de la política de educación ambiental del municipio y desarrollado con recursos y colaboración vinculados al Ayuntamiento.
Por tanto, la cuestión también es la utilización de los recursos públicos.
Los vecinos de las pedanías contribuyen al sostenimiento de las políticas municipales igual que los vecinos de la ciudad. Sin embargo, una vez más, una iniciativa municipal se diseña y se ejecuta en el núcleo urbano sin que la población de las pedanías aparezca entre sus destinatarios.
Si aproximadamente el 71% de la población del municipio reside en pedanías, la exclusión resulta todavía más difícil de entender. No estamos ante una parte marginal del término municipal. Estamos ante la mayoría de sus habitantes.
Y entonces aparece una cuestión que el Ayuntamiento debería responder: ¿qué modelo de municipio está construyendo?
Porque la suma de decisiones acaba dibujando una determinada idea de Murcia. Una ciudad donde los servicios, los programas, las actividades y las políticas públicas encuentran su centro en el casco urbano, mientras las pedanías quedan como un territorio al que se llega después, cuando se llega.
En este caso, la diferencia afecta además a algo que va más allá de un servicio. Afecta a la educación.
Educar también es transmitir valores. Si el Ayuntamiento considera que reciclar, reducir residuos, reutilizar y cuidar el entorno forman parte de los valores que deben aprender los escolares, esos valores no pueden depender de si el alumno vive en el centro de Murcia o en una pedanía.
De lo contrario, el riesgo es terminar construyendo dos Murcias también en esto: una con acceso a las políticas municipales destinadas a formar y concienciar a sus escolares y otra que queda al margen de ellas.
Y lo más difícil de entender es que esa segunda Murcia también paga por esas políticas.
El Ayuntamiento anuncia que el programa ha crecido desde los 11 colegios iniciales de 2024 hasta los 25 centros de este curso. Habla de expansión, de participación y de implicación de los escolares, las familias, los comercios y los mayores.
Pero hay una expansión que no aparece en la nota de prensa: la que debería llevar el programa más allá de la ciudad.
Porque mientras el Ayuntamiento siga confundiendo el municipio con su casco urbano, cualquier política que se presente como una iniciativa para Murcia tendrá una parte de Murcia que seguirá sin aparecer.
Esta vez son 25 centros.
Cero en las pedanías.
¿Qué ha anunciado el Ayuntamiento de Murcia?
El Ayuntamiento de Murcia, en colaboración con PreZero, retoma durante el curso 2026 el programa de educación ambiental ‘Reciclando en mi cole y en mi barrio’. Según la nota difundida por el Consistorio, la iniciativa alcanza este curso a 25 centros educativos y más de 1.250 alumnos.
El programa comenzó en 2024 con 11 colegios y se ha ampliado hasta los 25 centros actuales. Las actuaciones se desarrollan en distintos barrios de la ciudad e incluyen actividades sobre separación de residuos, reducción de plásticos de un solo uso, desperdicio alimentario, reciclaje y economía circular.
La iniciativa también contempla actividades con centros de mayores, comercios y mercados de abastos, además de la participación de ASSIDO y Fundown, cuyos usuarios actuarán como educadores ambientales.
El programa incluye la campaña ‘Recreos 0’, encuentros intergeneracionales con personas mayores, visitas a comercios y mercados y actividades educativas protagonizadas por ‘Drilo el Cocodrilo’. A partir de octubre también se anuncian visitas al Complejo Medioambiental de Cañada Hermosa para centros educativos y ciudadanos.
La relación de centros facilitada por el Ayuntamiento incluye colegios situados en El Carmen y Barriomar, Infante Juan Manuel, San Andrés y Jardín de la Seda, Vistabella, La Fama y La Paz, Centro Histórico y San Juan. No figura ningún centro educativo de las pedanías.
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Nota: La imagen que ilustra esta noticia ha sido generada mediante inteligencia artificial a partir de una recreación del programa ‘Reciclando en mi cole y en mi barrio’. La escena no corresponde a una actividad real del programa.



