
Nueve días tirada en Beniaján. La «señal» de que algo falla
Lo que no se ve, no existe; lo que se ve, pero no se comunica, no computa; y lo que se ve y comunica, pero no se soluciona en tiempo y forma, si no se denuncia, tampoco existe a ojos de la ciudadanía, que, no obstante, sí ve lo que está ocurriendo en el municipio murciano desde hace tiempo con los servicios públicos, deteriorados y que van a peor.
Si se tuviera que publicar una noticia cada vez que se comunica una incidencia al Ayuntamiento de Murcia y este no responde en tiempo y forma, se publicarían al día decenas de noticias. Vaya por delante este ejemplo para entender cómo los gobernantes del Consistorio murciano parecen desenvolverse en una realidad a medio camino entre la propaganda de Goebbels y el Ministerio de la Verdad de 1984, donde es el poder quien determina qué es verdad y qué deja de serlo.
Una señal de tráfico lleva varios días tirada en la acera de la calle Pedáneo Vicente Ruiz de Beniaján, en la esquina del edificio Picasso. Después de comprobar durante varios días que nadie se hacía cargo de la incidencia, se comunicó al Ayuntamiento de Murcia el pasado 24 de agosto, a través de la aplicación Tu Murcia. La reclamación quedó registrada con el expediente 20260805735 y el Ayuntamiento respondió ese mismo día que había dado traslado del asunto a Tráfico «para su estudio y resolución». Nueve días después, la señal sigue en el mismo sitio.
Cabe recordar que el contrato de mantenimiento, conservación y nueva instalación de la señalización horizontal y vertical establece tres plazos de actuación: seis horas para las emergencias, 24 horas para las actuaciones urgentes y siete días para las ordinarias.
El contrato al que corresponden esos plazos fue adjudicado en 2022, por un periodo inicial de dos años y con posibilidad de prorrogarlo durante otros dos. El servicio ha llegado hasta 2026 bajo ese marco contractual y es ahora cuando el Ayuntamiento tramita un nuevo contrato de señalización, con un presupuesto de alrededor de 2,1 millones de euros. El contrato del año 2022 fue adjudicado a API Movilidad, S.A., que es la empresa encargada de la prestación de este servicio hasta que se termine la tramitación del nuevo contrato en curso.
Hay que señalar al respecto que API Movilidad ya ha sido objeto de distintas penalizaciones por incumplimientos relacionados con este contrato. En julio de 2023, la Junta de Gobierno Local inició un procedimiento por incumplimientos muy graves previstos en el pliego de cláusulas administrativas particulares, que posteriormente se tradujo en una penalización de 6.000 euros. En noviembre de 2024 se impuso a la empresa otra penalización, esta vez de 1.500 euros, por la demora en la ejecución de trabajos respecto de los plazos establecidos en las órdenes de trabajo. Y en marzo de 2025 el Ayuntamiento volvió a iniciar un procedimiento para imponer penalidades, por un importe de 9.000 euros, también por demoras en la ejecución de órdenes de trabajo.
Sea culpa de la empresa o del Consistorio por no saber escoger los proveedores para los servicios públicos que demanda la sociedad, la cuestión es que la señal en el suelo de la calle Pedáneo Vicente Ruiz no es un caso aislado, sino uno de los pocos que se documentan públicamente. Lo que no se ve, no existe; lo que se ve, pero no se comunica, no computa; y lo que se ve y comunica, pero no se soluciona en tiempo y forma, si no se denuncia, tampoco existe a ojos de la ciudadanía, que, no obstante, sí ve lo que está ocurriendo en el municipio murciano desde hace tiempo con los servicios públicos, deteriorados y que van a peor.
Propaganda de Goebbels y el Ministerio de la Verdad
No obstante, y a pesar de todas las evidencias que indican que las cosas no funcionan correctamente en el Ayuntamiento de Murcia, desde la Glorieta de España se afanan en vender a la opinión pública un relato de excelencia que, obviamente, atribuyen a su buen hacer y capacidad de gestión.
Las cosas funcionan bien porque el gabinete de prensa del Consistorio dice que funcionan bien; porque en las redes sociales nos muestran lo que les es útil para su relato de la verdad, y porque una buena parte de la sociedad ha optado por creer en lo que le cuentan antes que en lo que ven delante de sus narices con sus propios ojos.
El contrato de mantenimiento de la vía pública: otra mentirijilla que va colando

Y si bien el tema de las señales de tráfico es menos notorio y se puede disimular con cierto éxito, no ocurre lo mismo con la fábula del contrato de mantenimiento de la vía pública, que, después de ser anunciado a bombo y platillo en varias ocasiones, aprovechándose de tener a su favor a la «prensa amiga y subvencionada», que jamás critica nada, más allá de lo que cosméticamente le es permitido para simular independencia con respecto al poder, sigue sin funcionar como nos lo han vendido.
La cosa marcha con arrancadas de caballo y paradas de burro: cuando hay dinero para pagar, se hace en muy poco tiempo algo de lo mucho que se acumula por hacer, hasta que se termina el dinero y volvemos al estadio de tener los baches y desperfectos en la vía pública esperando sine die a que se solucionen, es decir, a que se vuelva a liberar otra remesa de dinero.
Por eso, comunicar mediante la aplicación de Tu Murcia las incidencias en este sentido se convierte en un ejercicio de pérdida de confianza en las capacidades de este Gobierno para gestionar nada de forma medianamente decente.
Véase el ejemplo del bache situado en la calle Algezares de Beniaján, a la altura del número 55A, que, después de haber sido comunicado con éxito el pasado 28 de agosto y con número de registro 20260806898, no ha sido revisado ni señalizado, como corresponde a la normativa contemplada en el contrato de mantenimiento de la vía pública, que entre sus actuaciones señala expresamente la señalización y balizamiento provisional de las incidencias en la vía pública relacionadas con la seguridad de los usuarios. Pedir además que lo solucione antes de los siete días que marca el Consistorio como fecha tope para resolver estas incidencias, cuando las muy urgentes y las urgentes tendrían que resolverse en tres y 24 horas, respectivamente, es pedirle peras al olmo.



