
Enfrentamiento en la concentración por la limpieza de la rambla del Garruchal
Crónica crítica de una convocatoria presentada como apolítica que acabó marcada por la tensión y la protesta vecinal.
Beniaján al Día ha estado presente hoy, 11 de enero, en la concentración realizada a las 12:00, a la altura de la rambla del Garruchal a su paso por El Secano.
Al contrario de lo que publicitan otros medios de comunicación, lo de hoy fue, a juicio de este medio, una encerrona en toda regla, promovida por ciertas personas vinculadas a las esferas políticas del Partido Popular, que pretendieron erigirse en protagonistas, pero se encontraron con la mayoría de los asistentes a la concentración en su contra, con pancartas y lemas que no dejaban lugar a dudas sobre el sentir de quienes están hartos de lo que consideran mentiras reiteradas.
En primer lugar, para contextualizar lo ocurrido hoy, a los asistentes y a parte de los colaboradores se nos aseguró de manera inequívoca que esta concentración sería absolutamente apolítica. Sin embargo, ya el pasado viernes 9 quien esto escribe disponía de información que apuntaba a que detrás de esta convocatoria había personas vinculadas al Partido Popular.

La supuesta organizadora de la concentración, la Asociación de Vecinos del barrio de San Blas, El Secano y Montegrande, figuró, según nuestra interpretación de los hechos, como un mero intermediario en todo este asunto, con la colaboración en la sombra de otra organización de la pedanía de Torreagüera. Nada de políticos, decían. Pero de políticos del PSOE y de VOX, ya que la asistencia de representantes del PP estaba confirmada ese mismo viernes 9, como consta en información en poder de este medio. Aun así, y a sabiendas de lo que se avecinaba, se dio la oportunidad a la presidenta de la Asociación de Vecinos de San Blas, El Secano y Montegrande de ratificar la neutralidad de la concentración, calificada como apolítica hasta la saciedad.
No obstante, mientras públicamente se reafirmaba esa supuesta posición de neutralidad, ya se había publicado una entrevista en un medio de comunicación en la que el presidente de una de las asociaciones «colaboradoras» se arrogaba el papel de portavoz del evento para afirmar que en ningún caso los alcaldes pedáneos tenían responsabilidad en este asunto, introduciendo además otra serie de reivindicaciones ajenas al motivo que había llevado a convocar la concentración. Más grave aún resultó que la propia presidenta de la Asociación de Vecinos de San Blas, El Secano y Montegrande concediera otra entrevista al mismo medio, no solo reiterando la exoneración de responsabilidad de los alcaldes pedáneos, sino atribuyéndola directamente a la Confederación Hidrográfica del Segura.
A estas alturas, la indignación entre otros colectivos que se habían sumado a la concentración era máxima, y así se hizo saber a quienes, de cara al público, sostenían un discurso mientras, según los hechos observados, actuaban de manera contraria. Las entrevistas publicadas no dejan lugar a dudas sobre estas contradicciones.
Con este escenario, un nutrido grupo de vecinos de ambas pedanías asistimos a lo que ya sabíamos de antemano que difícilmente iba a responder a lo prometido. Lo que no esperaban los organizadores es que, ante la falta de honestidad percibida en la convocatoria bajo una pretendida «neutralidad política», la inmensa mayoría de los asistentes acudiera preparada para mostrar su rechazo, sin concesiones a la galería. Incluso antes del inicio del acto, se escucharon reproches a voz en grito, entre ellos expresiones como «falta de vergüenza», además de otros improperios.
Tal vez por ello, los organizadores tomaron la decisión —difícilmente comprensible para cualquier observador— de trasladar la lectura del manifiesto a la zona de la pasarela metálica, un lugar que impedía a la concurrencia situarse de forma que pudiera ver y escuchar con claridad lo que se pretendía comunicar. Esta decisión contribuyó a crispar aún más los ánimos, ya de por sí exaltados, provocando reacciones airadas entre algunos asistentes.

Lo que siguió fue la respuesta lógica de parte de la ciudadanía al considerar que se le estaba engañando, perdiendo la organización el control del acto cuando los asistentes canalizaron su indignación cortando la vía pública de manera espontánea. Mientras tanto, en el corrillo donde la organizadora y los representantes del PP se situaban tras la pancarta, se produjeron momentos de enfrentamientos verbales, al no aceptar los asistentes —entre los que había miembros de otros partidos políticos de ambas pedanías— las explicaciones ofrecidas para eximir al Ayuntamiento de Murcia de cualquier responsabilidad en la limpieza de la rambla.
Cabe destacar que en todo momento se permitió el paso al transporte urbano y a las ambulancias. No obstante, durante aproximadamente media hora el resto de los vehículos se vio imposibilitado de circular con normalidad como consecuencia de la protesta.
Este medio tiene constancia de que los hechos han sido puestos en conocimiento de la Delegación del Gobierno, ya que en el lugar se personaron primero efectivos de la Policía Local y posteriormente de la Guardia Civil, quienes, mediante la mediación que la situación requería, lograron convencer a los manifestantes para que desistieran de su actitud.
Durante estos momentos, la presidenta de la Asociación de Vecinos de San Blas, El Secano y Montegrande, quien ejercía de portavoz de facto de la organización, se desmarcó del corte de carretera alegando que no se había solicitado permiso para ello. No obstante, tampoco aclaró que la concentración no había sido comunicada formalmente, argumentando que lo «había hablado con la alcaldesa de Torreagüera y que no había problema».
Lo ocurrido a partir de entonces derivó en un guirigay de enfrentamientos verbales, siendo la presidenta de la Junta Municipal de Torreagüera objeto de reproches por lo que muchos asistentes calificaron como una actitud «prepotente y autoritaria».
Quien esto firma, por honestidad con los lectores, reconoce haber sido una de las personas que se enfrentó verbalmente a ella en un momento de especial tensión, realizando valoraciones muy críticas sobre su competencia política en el ejercicio de su cargo, de las que no se retracta y en las que se reafirma.
Finalmente, y tras lo vivido —difícilmente calificable de otro modo que no sea como una escenificación—, la presidenta de la Asociación de Vecinos de San Blas, El Secano y Montegrande anunció una reunión ya concertada con altas instancias de la Confederación Hidrográfica del Segura y con un alto cargo del Partido Popular en el gobierno, despejando las pocas dudas que quedaban entre los asistentes sobre el carácter de la concentración, interpretada por muchos como una maniobra destinada a presentar a los representantes del PP como supuestos benefactores de las pedanías afectadas.
Para este viaje no hacían falta tantas alforjas.



