
Campounión traslada su actividad de Beniaján a Fuente Álamo y deja en el aire el futuro de 170 familias
La histórica empresa hortofrutícola del grupo FRUCA abandona Beniaján tras casi medio siglo de actividad
En su lugar, los populares, que gobiernan el municipio casi ininterrumpidamente desde hace más de tres décadas, decidieron marcarse un «donde dije digo, digo Diego» y trasladar los recursos que hicieran falta para potenciar la zona norte del municipio, lo que ha supuesto que la Costera Sur, en general, y Beniaján, en particular, hayan quedado como zona «dormitorio» de la capital.
Hubo un tiempo en que Beniaján era el gran centro hortofrutícola del municipio de Murcia y su Casino Agrícola, uno de los más influyentes de toda la Región. Buena parte de la historia de la huerta murciana se escribió al amparo de nuestra pedanía y de un poderío económico que ayudó a definir un sector del que fuimos referencia. Pero hoy, uno de los últimos vestigios de aquel esplendor se prepara para decir adiós, definitivamente, a la que ha sido su casa durante casi medio siglo. Campounión S.L. nos dirá adiós en breve.
La empresa, ubicada en la avenida de San Javier, 21, y perteneciente al grupo empresarial FRUCA, traslada su actividad al municipio de Fuente Álamo. Las razones que esgrime la dirección de la compañía, según fuentes del Comité de Empresa que han atendido a Beniaján al Día, son la falta de rentabilidad económica y la necesidad de reinventarse, dado que en su nueva ubicación se dedicarán, siempre según estas mismas fuentes, en exclusiva al tratamiento y envasado de lechuga, dejando atrás su histórica dedicación al limón delicatessen, que hasta hoy constituía una de sus principales señas de identidad.
Aunque para las 11.00 horas de hoy estaba prevista una reunión entre la dirección de Campounión y el Comité de Empresa, las esperanzas de la plantilla de que esta decisión pueda revertirse son prácticamente nulas, habida cuenta de que la comunicación formal del traslado ya se ha producido y la hoja de ruta de la empresa parece estar plenamente definida.
La preocupación entre las cerca de 170 familias que dependen de esta empresa para su sustento es enorme. Según ha podido saber Beniaján al Día, la empresa ha comunicado a la representación de los trabajadores que, al menos por el momento, no prevé un despido colectivo de la plantilla, sino su traslado a la nueva planta de Fuente Álamo, una decisión que supondrá una importante alteración de sus condiciones laborales, especialmente en lo que concierne a los tiempos de desplazamiento y al incremento de los gastos asociados. Como medida para paliar ese impacto, la empresa prevé poner a disposición de los trabajadores un servicio de transporte colectivo.
El traslado de Campounión a Fuente Álamo: las opciones que se abren para la plantilla
A partir de este momento se abre un periodo de negociación entre la dirección de la empresa y el Comité de Empresa en el que ambas partes deberán abordar las condiciones en las que se materializará el traslado. La legislación laboral prevé, para este tipo de supuestos, un periodo de consultas durante el cual podrán negociarse medidas destinadas a reducir el impacto que el cambio de centro de trabajo tendrá sobre la plantilla, como compensaciones económicas, ayudas al transporte u otras mejoras de carácter social o laboral.
Una vez concluido ese proceso, cada trabajador deberá decidir si acepta el traslado al nuevo centro de trabajo o si, por el contrario, opta por extinguir su relación laboral en los términos previstos por la legislación vigente. En este último supuesto, la normativa reconoce el derecho a percibir una indemnización y, siempre que se cumplan los requisitos establecidos, a acceder a la prestación por desempleo.
De ahí que la negociación que ahora comienza resulte especialmente trascendente para las cerca de 170 familias afectadas, ya que de ella dependerán no solo las condiciones en las que se produzca el traslado, sino también las alternativas de aquellos trabajadores que, por sus circunstancias personales o familiares, consideren inviable asumir diariamente el desplazamiento hasta Fuente Álamo.
La falta de suelo industrial lastra el futuro empresarial de Beniaján
Más allá de las razones que han llevado a Campounión a trasladar su actividad a Fuente Álamo, su marcha vuelve a poner de manifiesto un problema que Beniaján arrastra desde hace décadas: la falta de suelo destinado al desarrollo industrial.
Y es que Campounión no constituye un caso aislado. Es, hasta la fecha, el último ejemplo de una situación que podría volver a repetirse. Beniaján al Día ha podido saber que otra empresa asentada en la pedanía estudia también alternativas fuera de Beniaján como consecuencia de la falta de suelo destinado al desarrollo industrial. Por el momento, no ha trascendido ninguna decisión, aunque el hecho de que esa posibilidad se encuentre sobre la mesa evidencia que el problema trasciende el caso de Campounión y se suma a una fuga de empresas que ha dejado casi vacío el tejido industrial de la pedanía.
Aunque esta situación, en realidad, viene de lejos. Hace más de dos décadas, el Ayuntamiento de Murcia anunció la construcción de la avenida de Levante hasta Beniaján y San José de la Vega, un proyecto que contemplaba, además, la creación de una gran zona industrial entre ambas pedanías. Aquella actuación nunca llegó a ejecutarse.
En su lugar, los populares, que gobiernan el municipio casi ininterrumpidamente desde hace más de tres décadas, decidieron marcarse un «donde dije digo, digo Diego» y trasladar los recursos que hicieran falta para potenciar la zona norte del municipio, lo que ha supuesto que la Costera Sur, en general, y Beniaján, en particular, hayan quedado como zona «dormitorio» de la capital.
Sin una estrategia para dotar a la Costera Sur del suelo industrial que demandaba su tejido empresarial, y mientras otros municipios han ampliado su oferta para facilitar la implantación y el crecimiento de empresas, Beniaján ve cómo se coloca el cartel de «cerrado» en una de sus últimas empresas de un sector económico que se empieza a recordar con nostalgia por lo que fue y dejó de ser.
Y es que cabe recordar, que hace dos décadas, en los balcones de muchas viviendas de Beniaján lucía el lema «Beniaján se muere». Tal vez estemos asistiendo a su entierro.

