Luces que ciegan en Beniaján: vecinos denuncian contaminación lumínica
Un brillo perimetral que invade ventanas y roba el descanso a los vecinos
Varios residentes de la calle Algezares, en la pedanía murciana de Beniaján, denuncian que las potentes barras LED instaladas en un edificio de nueva construcción les están robando el descanso nocturno. El inmueble, ubicado en la avenida de El Palmar, justo en la confluencia con la avenida de Levante, proyecta una luz intensa que invade las viviendas situadas enfrente, ilumina el cielo y se divisa desde varios puntos de la pedanía.
Instalación y afectación de las luces LED
El edificio, que permaneció paralizado durante años y ahora se encuentra en fase avanzada de finalización, cuenta con un sistema de iluminación perimetral en la fachada principal y en el lateral que forma un marco luminoso brillante. Según los afectados, esta luz no solo resalta la estructura, sino que genera intrusión lumínica, penetrando por las ventanas de sus viviendas, obligándolos a mantener persianas bajadas o cortinas opacas durante la noche, lo que provoca la alteración del sueño y denunciando además molestias oculares y sensación de invasión en sus hogares.
Este asunto llegó de forma informal al pleno ordinario de la Junta Municipal de Beniaján celebrado en noviembre de 2025. Durante el turno de ruegos y preguntas, desde Beniaján al Día preguntamos al presidente de la Junta, Francisco Nicolás, sobre el edificio y las luces que emite. Nicolás respondió que no tenía constancia de ninguna queja vecinal ni conocía la normativa específica aplicable al caso.
Normativa vigente y requisitos técnicos
Sin embargo, la normativa municipal al respecto lleva más de quince años en vigor. El Ayuntamiento de Murcia dispone de la Ordenanza Municipal de Regulación de la Eficiencia Energética y Prevención de la Contaminación Lumínica del Alumbrado Exterior, aprobada definitivamente en diciembre de 2009 (publicada en el BORM el 20 de enero de 2010) y modificada en 2011 (BORM del 14 de mayo de 2011).
Esta norma, que sigue plenamente vigente según la web oficial del Área de Medio Ambiente (leer aquí), se aplica a todas las instalaciones de alumbrado exterior —públicas y privadas— e incluye expresamente la iluminación de fachadas de edificios.
La ordenanza impone requisitos técnicos estrictos para prevenir exactamente los problemas denunciados. Exige que la luz se proyecte de arriba hacia abajo, con una inclinación máxima de 10° sobre la horizontal en luminarias de cierre plano (o 5° en las de cierre curvo). Limita el flujo hemisférico superior —la luz que escapa hacia el cielo— al 0,2 % en la mayoría de los supuestos, y en fachadas prohíbe superar los 30° por encima de la horizontal. Además, veta de forma explícita cualquier intrusión lumínica en entornos residenciales, con límites concretos de iluminancia en fachadas y ventanas colindantes. Las instalaciones deben incorporar sistemas de regulación que reduzcan el flujo hasta un 50 % en horario nocturno (con un ahorro energético mínimo del 25 %) y priorizar proyectores asimétricos o equipados con viseras y rejillas que impidan la dispersión fuera del área prevista.
Posible incumplimiento y sanciones
A la vista de la instalación de estas luces, podría ser que incumpliesen varios de estos parámetros, dado que aparentemente emiten luz en dirección horizontal y ascendente, sin aparente apantallamiento efectivo, lo que explicaría su visibilidad a gran distancia y la intrusión en los hogares cercanos.
De confirmarse el incumplimiento de la normativa vigente, el Ayuntamiento podría requerir al promotor un proyecto técnico corrector para adaptar la instalación. En caso de no ejecutarse las adaptaciones necesarias, la normativa municipal y el marco autonómico (Ley 15/2010) prevén sanciones que van desde leves (hasta 1.500 euros) hasta graves (hasta 5.500 euros), con posibilidad de ejecución subsidiaria de las obras a cargo del propietario.
Repercusión en redes sociales
El malestar trasciende el ámbito vecinal y ha generado eco en redes sociales, especialmente en X, donde usuarios han calificado la instalación de «despropósito» o «horterada». Comentarios como «Ni un motel de carretera tiene tanta luz», «Parece el edificio de cariñosas», «Contaminación lumínica a tuttiplén» o «Dormir ahí debe ser un horror» reflejan el rechazo generalizado. Varios apuntan soluciones prácticas, como atenuar la intensidad o añadir pantallas, sin necesidad de eliminar por completo la iluminación decorativa.
Sin embargo, hasta la fecha no ha trascendido ninguna actuación por parte de la Junta Municipal ni del Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Murcia.