
El Ayuntamiento prioriza la colocación de toldos en el casco histórico y deja fuera al resto de Murcia
Una medida que beneficia solo al centro mientras barrios y pedanías pagan los mismos impuestos bajo el sol
«Al favorecer exclusivamente una zona, el Ayuntamiento no solo genera desigualdad en el acceso a espacios públicos confortables, sino que además puede estar fomentando una competencia desleal. Los establecimientos del centro ganan atractivo y afluencia gracias a una inversión pública que no llega a sus competidores de barrios y pedanías, pese a que estos pagan los mismos IBI, tasas e impuestos.»
El gobierno del Partido Popular en el Ayuntamiento de Murcia sigue actuando como si su ámbito de influencia se circunscribiera únicamente al centro de la ciudad, ignorando los barrios periféricos y, por supuesto, las pedanías del municipio, hogar del 70% de las personas que forman parte del censo municipal.
Da igual quién ostente el bastón de mando en la Glorieta de España: cada decisión parece nacer del mismo vicio político, el de despreciar a la mayoría para beneficio de unos pocos. No se explica de otro modo que, una vez más, el Consistorio decida acomodar las necesidades del comercio del centro y de sus vecinos en detrimento del resto del municipio.
Toldos para el casco histórico
El equipo de gobierno, con los concejales José Guillén, Jesús Pacheco y Sofía López-Briones al frente, ha anunciado la instalación inminente de 73 toldos en calles y plazas emblemáticas del casco histórico: Trapería, Platería, Plaza Joufré, Plaza Puxmarina y Calle San Cristóbal.
Los trabajos comenzarán a finales de este mes de mayo, en horario nocturno, y prometen reducir entre 7 y 10 grados la temperatura ambiente y del pavimento en las horas centrales del día. Todo ello, según el Ayuntamiento, para mejorar el confort de vecinos, visitantes y comerciantes, dinamizar la actividad económica y recuperar la imagen histórica de estas vías, que ya contaban con entoldados hace casi un siglo.
El calor no existe solo en el centro
Lo que no se menciona es que el calor, las altas temperaturas estivales y la necesidad de sombra no son una circunstancia exclusiva del centro.
En barrios como El Carmen, San Basilio, San Andrés etc, o pedanías como San José de la Vega, Puente Tocinos, La Alberca, Algezares, Sangonera la Verde, Beniaján, Cabezo de Torres o Espinardo etc, los termómetros también superan con creces los 40 grados durante el verano. Allí también hay comercios de proximidad, terrazas, vecinos que salen a la calle y visitantes que recorren el municipio.
Sin embargo, para ellos no hay ni un solo toldo municipal previsto ni una estrategia similar de adaptación climática.
Impuestos de todos, beneficios para unos pocos
Esta intervención supone un gasto público —anclajes, toldos, instalación y mantenimiento— financiado con los impuestos de todos los murcianos.
Mientras tanto, en el resto del término municipal se sigue sufriendo el sol a plomo sin que el Ayuntamiento haya anunciado medidas equivalentes de sombraje en ejes comerciales o zonas peatonales de barrios y pedanías.
Entonces, conviene preguntarse: ¿por qué se considera prioritario crear «entornos más agradables y sostenibles» solo en el casco histórico y no en las zonas donde vive la inmensa mayoría de la población?
La vicepresidenta de la Asociación de Comerciantes Nuevo Corazón de Murcia, Begoña Caravaca, ha participado en el anuncio. Y es lógico que los comerciantes del centro celebren la medida: más sombra implica más gente paseando, más consumo y más actividad económica.
Pero esa misma lógica debería aplicarse al resto de comercios del municipio.
Al favorecer exclusivamente una zona, el Ayuntamiento no solo genera desigualdad en el acceso a espacios públicos confortables, sino que además puede estar fomentando una competencia desleal. Los establecimientos del centro ganan atractivo y afluencia gracias a una inversión pública que no llega a sus competidores de barrios y pedanías, pese a que estos pagan los mismos IBI, tasas e impuestos.
El Consistorio habla de una «estrategia municipal para adaptar los espacios urbanos a las altas temperaturas» y de convertir Murcia en «una ciudad más amable y habitable durante todo el año».
Una estrategia de ciudad incompleta
Sin embargo, una estrategia que se limita al 10% aproximado del censo —el casco urbano y sus zonas inmediatas— no es una estrategia de ciudad. Es, sencillamente, un plan de embellecimiento del centro comercial y turístico.
El resto del municipio queda, una vez más, relegado a contemplar mejoras que también paga.
Y no se trata de oponerse a los toldos del centro, que pueden ser razonables por su valor histórico y por la densidad peatonal de la zona. Se trata de exigir coherencia y equidad.
Si el calor es un problema en todo el ayuntamiento, las soluciones deben llegar a todo el ayuntamiento.
De lo contrario, seguiremos asistiendo al mismo esquema de siempre: recursos públicos concentrados donde hay más visibilidad, más turismo y más actividad institucional, mientras barrios y pedanías continúan esperando su turno bajo el sol.
Fotografía de portada: Gabinete de prensa del ayuntamiento de Murcia



