
San José de la Vega se inunda mientras el PP mira hacia otro lado
Si damos por buena la teoría del cambio climático, tal y como nos la expresan los políticos, y, en consecuencia, aceptamos que los episodios de lluvia van a ser más virulentos, y además añadimos a ello que nos exigen a los ciudadanos esfuerzos para adecuarnos a este cambio climático, lo que no es de recibo es que desde el Ayuntamiento de Murcia no se apliquen el cuento.
Si cada vez que experimentemos un fenómeno de lluvias potente vamos a tener que achicar agua con cubos y fregonas, igual es hora de preguntar a nuestros políticos qué planes tienen para adecuar las infraestructuras públicas a la nueva situación.
Y eso pasa porque los presidentes de las Juntas Municipales se pongan las pilas y actúen como fedatarios de las necesidades que tienen en sus territorios, y se lo hagan saber al Gobierno de la Glorieta de España, actuando con lealtad hacia sus vecinos en vez de como comisarios políticos del partido de Rebeca Pérez.
En este sentido, en San José de la Vega los vecinos lo tienen claro, porque cuando la naturaleza impone su fuerza no hay carné de partido que te salve de que te lleve por delante. Y es en estos momentos cuando se mide el temple de nuestros representantes políticos y se puede comprobar quiénes están con sus vecinos y quiénes actúan como meros comisarios políticos, más pendientes de defender las consignas de su partido que de dar respuesta a los problemas de la gente.
Inundaciones en San José de la Vega: un problema histórico ante el que el PP mira hacia otro lado
En los últimos años, los episodios de lluvias intensas han vuelto a dejar patente la necesidad de adecuar las actuales infraestructuras de canalización y recogida de agua en San José de la Vega. El crecimiento de la zona y unas redes pluviales que se han quedado obsoletas hacen que, cuando llega una lluvia intensa, vuelvan a aparecer los mismos problemas que los vecinos llevan años denunciando. No se trata, por tanto, de un fenómeno nuevo ni de una situación imprevisible, sino de un problema que requiere actuaciones para evitar que cada episodio de lluvias vuelva a dejar las mismas consecuencias.
Pero el problema surge cuando el que tiene que estar encima para que se solucione el problema, cuando más se le requiere, desaparece, según la versión de los vecinos que, como hemos dicho, ante los problemas de verdad no se guían por filiaciones partidistas:
Otra vez la misma historia. Cada vez que cae un poco de agua con fuerza, la travesía principal de nuestro pueblo se convierte en un río. Llevamos años sufriendo este problema y nadie hace nada por solucionarlo. Es una vergüenza.
Esto no es política, esto va de seguridad de los vecinos.
Está claro lo que pasa: a esta avenida le faltan imbornales con la capacidad suficiente para absorber toda el agua que baja. Mientras tanto, los vecinos vemos con impotencia cómo se inundan nuestras casas y bajos comerciales. Los daños materiales son graves, pero el sufrimiento y la angustia que esto genera son aún peores.
Y, por si fuera poco, hoy hemos llamado a los servicios de emergencia y al pedáneo, y la ayuda rápida no ha llegado. Nos sentimos abandonados. Necesitamos soluciones ya, no promesas que se quedan en nada.
Pedimos a los responsables que tomen cartas en el asunto de una vez por todas. No podemos seguir viviendo así. ¡Arreglen la travesía de una vez!
Hay dinero para lo que les interesa
Dinero hay, o tendría que haberlo, pero no para evitar las inundaciones. Hace pocas horas hemos conocido que el coste de la colocación del árbol de Navidad en la Plaza Circular nos costará a los murcianos casi dos millones de euros durante los próximos dos años, a casi un millón de euros cada Navidad. Como también nos hemos enterado del gasto anual de más de un millón de euros en flores de temporada para engalanar el centro de Murcia.
Puede parecer populismo sacar a relucir estos gastos. Pero nada más lejos de la realidad; lo importante siempre debe ir primero que lo accesorio. ¿Cuánto dinero se gasta anualmente en cuestiones que son cosmética política y totalmente prescindibles, en tanto en cuanto ese dinero se antoja imprescindible para solucionar lo urgente y necesario?
Si hacemos la suma del gasto total de las pedanías en el capítulo de gasto corriente, con el que se sufraga mantener «contentas a las masas mediante las oportunas fiestas y canalización de voluntades políticas, que se manifiestan en las urnas, para seguir con el más de lo mismo, donde unos pocos pasean la barriga llena a cuenta de tanta desfachatez», nos sonrojaríamos —al menos la gente decente— al comprobar que sí hay dinero para lo importante, solo que se despilfarra.
Y mientras no nos apeemos de esta rueda de hámster, cada vez que llueva con fuerza, los vecinos de San José de la Vega —y de prácticamente toda la Costera Sur de Murcia— tendrán que aplicar el remedio del cubo y la fregona. Y llamar a su pedáneo para comprobar que ni está ni se le espera.



