
Regalo envenenado para la Banda Escuela de Música de Beniaján
Pero, como ya hemos explicado, la solución a esta falta de espacio no puede ser la que se plantea con la cesión de la antigua guardería de Beniaján en los términos explicados por el presidente de la Junta Municipal de Beniaján, Francisco Nicolás, porque supondría trasladar a la propia institución, que se organiza jurídicamente como una asociación sin ánimo de lucro, una carga económica inalcanzable para sus posibilidades.
La cesión de la antigua guardería de Beniaján a la Agrupación Musical de Beniaján es un regalo envenenado. El Ayuntamiento de Murcia ha solicitado al Estado la cesión de la titularidad del inmueble para, una vez incorporado al patrimonio municipal, destinarlo con carácter preferente a la Agrupación Musical de Beniaján. Si la operación culmina, la Banda Escuela podrá disponer de unas instalaciones considerablemente más amplias que las que utiliza actualmente y concentrar allí buena parte de su actividad.
Para una agrupación con más de un siglo de historia, una escuela con cientos de alumnos y músicos y una trayectoria jalonada de reconocimientos, disponer de más espacio supone una mejora sustancial respecto a su situación actual. Hasta ahí, la operación tiene todos los ingredientes para ser recibida como una buena noticia.
Sin embargo, lo que muchos ya celebran como un éxito por anticipado cambia de dimensión cuando se examina la operación con detenimiento. Ni las cosas son tan sencillas como se están presentando desde el Ayuntamiento ni la Agrupación Musical de Beniaján está, por su situación económica, en condiciones de asumir las obligaciones que lleva aparejadas esta cesión, según las afirmaciones realizadas por el alcalde pedáneo de Beniaján, Francisco Nicolás, en el pleno de la Junta Municipal.
Las declaraciones del presidente de la Junta Municipal de Beniaján en el pleno del 29 de septiembre de 2026
El presidente de la Junta Municipal de Beniaján, Francisco Nicolás, respondiendo a la pregunta del portavoz del grupo de Vox en la Junta Municipal, Jesús Illán, sobre si el Ayuntamiento de Murcia tenía prevista una partida económica para afrontar las obras necesarias en la antigua guardería, teniendo en cuenta que una parte del inmueble está afectada por aluminosis y ha sido declarada en ruina, mientras que la parte que se mantiene en condiciones requiere obras de acondicionamiento para su nueva función, afirmó que no existía ninguna partida prevista. Nicolás añadió que tampoco era necesario preverla porque, según explicó, la propia Banda Escuela de Música se había ofrecido a asumir las obras necesarias de acondicionamiento y mejora.
La respuesta de Francisco Nicolás dejó perplejos tanto al portavoz de Vox como a su compañero en la Junta Municipal y a los miembros del grupo socialista. Que el Ayuntamiento no tenga prevista ninguna partida para unas obras que necesariamente habrá que acometer y dé por resuelto ese problema porque la propia Banda Escuela se ha ofrecido a asumirlas abre el escenario donde aparece el regalo envenenado de esta cesión, una cuestión que merece ser analizada antes de dar por buena una operación que, sobre el papel, parece favorecer a la Agrupación Musical de Beniaján.
¿De dónde va a sacar el dinero la Banda Escuela de Música de Beniaján para pagar las obras?
Hay que partir de la premisa de que no conocemos en qué condiciones se encuentra actualmente el conjunto del edificio de la antigua guardería, pero lo que sí sabemos es que una parte del inmueble está afectada por aluminosis y ha sido declarada en ruina, por lo que tendrá que ser derribada, salvo que se pretenda mantener una separación entre la parte que se encuentra en condiciones y la que presenta problemas, a la espera de que esta última termine cayéndose por sí sola. Pero incluso en la zona que se pretende ceder a la Banda Escuela de Música existe otro problema, porque resulta que el edificio, concebido en los años 80 para un uso completamente distinto al de una escuela de música, no reúne las condiciones acústicas y de control de vibraciones necesarias para desarrollar esta actividad. Su adaptación exigiría obras de acondicionamiento acústico y de aislamiento que, por sus características, no son precisamente económicas.
Y al tratarse de unas obras que, por su naturaleza, van a requerir un desembolso económico importante, conviene recordar los antecedentes más próximos de la situación económica de la Agrupación Musical de Beniaján. En el pleno de la Junta Municipal de Beniaján celebrado el 29 de noviembre de 2017, se llegó a hablar de un déficit mensual de unos 2.400 euros y de la posibilidad de que la Agrupación no pudiera mantener su actividad durante más de tres meses si no encontraba una solución. El problema estaba relacionado, entre otras cuestiones, con las obligaciones derivadas de la Seguridad Social y con las dificultades para asumir los costes de profesionales y colaboradores.
La situación obligó entonces a movilizar apoyos públicos y privados. La propia Agrupación explicó posteriormente que llevaba trabajando desde mayo de 2017 para reunir el dinero necesario para hacer frente a la liquidación pendiente con la Seguridad Social, que finalmente consiguió pagar en su totalidad dentro del plazo establecido. Para conseguirlo se recurrió a distintas vías de apoyo, entre ellas actuaciones y conciertos benéficos, aportaciones de instituciones, empresas y particulares y otras iniciativas de recaudación. Entre ellas figuraron un festival de bandas a beneficio de la Agrupación, un concierto de la Banda Escuela, actividades en el Auditorio Víctor Villegas y la venta de papeletas para un sorteo. La entidad agradeció expresamente la ayuda recibida de la Junta Municipal de Beniaján, el Ayuntamiento de Murcia, la Comunidad Autónoma, empresas, familias, músicos y particulares que participaron en aquella campaña.
Aquella situación no fue, por tanto, un episodio menor de falta de liquidez. La propia Agrupación la calificó entonces como «uno de los momentos más difíciles de nuestra historia» y necesitó todo ese movimiento de solidaridad para superar unas obligaciones económicas que no podía afrontar por sí sola. Estos antecedentes son los que hacen necesario preguntarse de dónde saldría ahora el dinero para acometer unas obras de una cuantía muy elevada, cuando los ingresos de la Agrupación proceden fundamentalmente de las cuotas de sus socios, las matrículas de sus alumnos y las actuaciones que contrata, unos recursos destinados a cubrir sus gastos ordinarios de funcionamiento.
Una institución como la Agrupación Musical de Beniaján merece otra solución a su problema de crecimiento por falta de espacio
Es por todos conocido que la Agrupación Musical de Beniaján tiene actualmente un problema de falta de espacio que está limitando su crecimiento. Su actividad y el reconocimiento alcanzado hacen que reciba más solicitudes de alumnos de las que puede atender, precisamente porque no dispone de unas instalaciones adecuadas para impartir las clases a todas las personas que quieren formar parte de la escuela. Pero, como ya hemos explicado, la solución a esta falta de espacio no puede ser la que se plantea con la cesión de la antigua guardería de Beniaján en los términos explicados por el presidente de la Junta Municipal de Beniaján, Francisco Nicolás, porque supondría trasladar a la propia institución, que se organiza jurídicamente como una asociación sin ánimo de lucro, una carga económica inalcanzable para sus posibilidades.
Las palabras de Francisco Nicolás sorprenden, sobre todo, porque dejan entrever la ausencia de un plan definido detrás de la petición del Ayuntamiento de Murcia para hacerse con la titularidad del inmueble y cederlo posteriormente a la Banda Escuela de Música de Beniaján. Una operación de estas características no puede plantearse sin haber determinado previamente en qué condiciones se encuentra realmente el edificio, qué actuaciones serían necesarias para habilitarlo como escuela de música y cuál sería el impacto económico de todas esas obras. Esas tres cuestiones deberían estar perfectamente estudiadas para no levantar falsas expectativas, especialmente cuando buena parte de los problemas que plantea una actuación de estas características son previsibles y, sin embargo, no parece que estén siendo contemplados
La Fundación Banda Escuela de Música de Beniaján y la creación de un conservatorio de música en Beniaján
Para evitar exponer a la Banda Escuela de Música de Beniaján a un escenario que pueda comprometer su futuro económico, haciéndole asumir unas obras de una cuantía elevada, y teniendo en cuenta que si el Ayuntamiento tuviera que afrontar ese gasto sería más razonable destinar esos recursos a una actuación con vocación de futuro, la alternativa debería pasar por la creación del Conservatorio de la Banda Escuela de Música de Beniaján. El nuevo centro resolvería el actual problema de falta de espacio y permitiría a la Agrupación ampliar su actividad y atender la demanda de alumnos que actualmente no puede asumir. Su ubicación podría ser el solar de propiedad municipal situado frente al Auditorio Sebastián Gálvez Arce de Beniaján, en la calle Antonia Maymón, donde antiguamente estuvo la biblioteca, de manera que ambos espacios quedarían integrados en un mismo entorno y la Banda Escuela tendría el auditorio a pocos metros para sus ensayos generales, conciertos y demás actividades. Sería, además, un edificio concebido y construido desde cero para la enseñanza musical, con las condiciones acústicas, de aislamiento, accesibilidad y distribución que requiere una escuela de estas características.
Además, la financiación de esta propuesta no tendría por qué recaer únicamente en el Ayuntamiento de Murcia. Aquí es donde entraría la posibilidad de que la actual asociación Banda Escuela de Música de Beniaján planteara un cambio en su forma jurídica para convertirse en una fundación regida por un patronato en el que pudieran estar representados la Junta Municipal de Beniaján, el Ayuntamiento de Murcia y la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Esta estructura permitiría articular la aportación de recursos por parte de las instituciones y facilitaría también la incorporación al proyecto de entidades privadas de peso, mediante las fórmulas de colaboración y patrocinio que se pudieran establecer.
Esta fórmula, bien articulada, permitiría dar a la Banda Escuela de Música de Beniaján una estructura económica estable para afrontar su futuro con garantías y asegurar la continuidad del proyecto durante las próximas décadas. Además, aportaría un valor añadido, porque no solo permitiría mantener y ampliar sus actividades de formación y fomento de la música, sino también ampliar su radio de acción. La participación de las administraciones públicas en el patronato permitiría, por ejemplo, establecer un sistema de becas para los alumnos con mejores resultados o para aquellos que no pudieran afrontar el coste de la matrícula, facilitando así el acceso a la formación musical con independencia de la situación económica de cada familia.
Y, no menos importante, con esta fórmula se situaría a la Banda Escuela de Música de Beniaján en un nivel muy superior al que puede alcanzar mediante la actual fórmula asociativa y el uso y disfrute de unas instalaciones que, por muchas vueltas que se quiera dar desde el Ayuntamiento de Murcia, no estarían acondicionadas para albergar un conservatorio de música, que es lo que demanda una institución que, por su actividad, su prestigio y su historia, se merece.



