Plan General de Ordenación de Murcia: ¿Participación o tomadura de pelo?
¿Qué es el nuevo Plan General de Ordenación de Murcia y por qué su arranque genera tantas dudas?
El nuevo Plan General Municipal de Ordenación es una de las decisiones más importantes que afronta el municipio en décadas. Queremos que nazca del consenso, del conocimiento compartido y de la escucha activa a vecinos, colectivos, empresas e instituciones.
Mercedes Bernabé. Concejal de Gobierno Abierto, Promoción Económica y Empleo del ayuntamiento de Murcia
El Ayuntamiento de Murcia considera que una encuesta realizada al 0,209 % de la población del municipio es suficiente para iniciar la elaboración del nuevo Plan General Municipal de Ordenación (PGMO), un proyecto estratégico con el que pretende definir el modelo de crecimiento y desarrollo del municipio durante las próximas décadas.
El proceso participativo ha comenzado con la realización de 100 encuestas presenciales en barrios y pedanías del este, sur y casco urbano, dentro de una primera fase de consulta y diagnóstico que prevé alcanzar un total de 1.000 encuestas en todo el término municipal. Esta fase inicial se complementa, según ha informado el Consistorio, con entrevistas a agentes clave y un análisis de redes para identificar expertos.
El esquema planteado por el Ayuntamiento incluye posteriormente la convocatoria de las mesas sectoriales del Consejo Social de Murcia, la creación de grupos de discusión por áreas —territorio, desarrollo económico, calidad de vida y espacio urbano— y, en una fase posterior, grupos territoriales coincidentes con los nueve subsistemas urbanos. El Avance del PGMO está previsto que se publique en el BORM en 2027, momento en el que se abrirá el trámite de información pública para la presentación de alegaciones y sugerencias por parte de la ciudadanía.
El proceso se ha diseñado de forma conjunta con la Universidad de Murcia, a través de la Cátedra de Agenda Urbana y Desarrollo Estratégico Local.
Más allá del diseño formal: el peso de las encuestas como punto de partida
El papel que se otorga a las encuestas presenciales como inicio del PGMO genera dudas: no solo es insuficiente para recoger criterios técnicos y sociales, sino que un proceso de esta envergadura ni siquiera debería iniciarse de este modo.
Un Plan General Municipal de Ordenación no es un instrumento de opinión, sino un documento técnico y jurídico que regula usos del suelo, condiciona el desarrollo urbano, afecta al acceso a la vivienda, define infraestructuras y establece límites al crecimiento. Sus decisiones tienen efectos directos y duraderos sobre el territorio, la economía local y la calidad de vida de la población.
En ese contexto, las encuestas rápidas plantean interrogantes metodológicos: criterios de selección de encuestados, grado real de representatividad territorial y social, nivel de información previa de los participantes y capacidad de las preguntas para captar más que percepciones generales. Sin documentación accesible ni un marco explicativo previo, la aportación es necesariamente limitada.
El propio diseño reconoce que el contraste de prioridades y la revisión de actuaciones se producirá más adelante, en mesas sectoriales, grupos especializados y comité de expertos. Por tanto, las encuestas iniciales funcionan más como aproximación general que como mecanismo central de deliberación.
La utilización de estas 1.000 encuestas como carta de presentación corre el riesgo de interpretarse como un gesto de publicidad política más que como un instrumento sustantivo. Presupone voluntad de escucha, pero difícilmente aporta criterios serios para un documento de esta complejidad.
Si el PGMO debe definir el modelo de ciudad de Murcia para las próximas décadas, el debate debería iniciarse desde espacios de deliberación informada y estructurada. Solo así la participación trasciende el gesto y se convierte en una herramienta útil para la planificación urbana.