
Las familias de La Naranja destacan el trabajo del colegio
Carta abierta del AMPA de la Escuela de Educación Infantil La Naranja (Beniaján)
Que las hojas no nos impidan ver el bosque
En los últimos días se ha hablado mucho de colegios, mantenimiento y estado de las instalaciones. Es un debate necesario y saludable, porque todos queremos lo mismo: que nuestros hijos estudien en los mejores entornos posibles.
Pero cuando se habla de un colegio también conviene mirar el conjunto y no solo una parte. A veces centrarse en un detalle concreto puede hacer que olvidemos todo lo que hay detrás. Como suele decirse, que las hojas no nos impidan ver el bosque.
Desde el AMPA de la Escuela Infantil La Naranja queremos compartir algo muy sencillo: la experiencia real de muchas familias que formamos parte del centro.

La mayoría de nosotros elegimos este colegio para nuestros hijos por lo mismo: el equipo humano. Las profesoras de La Naranja destacan por su dedicación, su cercanía y su vocación. Son profesionales que acompañan a los niños en una etapa muy importante de su vida, ayudándoles a crecer, aprender y sentirse seguros cada día.
Muchas familias comentamos lo mismo cuando hablamos entre nosotros: que nuestros hijos van al colegio contentos, que se sienten queridos y que aprenden mientras disfrutan. Y cuando un padre o una madre deja a sus hijos por la mañana sabiendo que están en buenas manos, eso tiene un valor enorme.
El otro día comentábamos con un padre su experiencia con el colegio. Su hija mayor pasó tres años en la Escuela Infantil La Naranja y ahora su segundo hijo está en su primer año allí. Y nos decía algo que resume muy bien lo que sienten muchas familias: que es un colegio que sorprende cuando lo conoces de verdad.
Este padre destacaba, además de la calidad humana de las profesoras y del resto del personal del centro, la buena gestión de la directora y el ambiente de motivación que se respira en el colegio para seguir mejorando cada día. Le gusta especialmente la forma en la que se introducen la robótica y las nuevas tecnologías en los más pequeños, sin perder al mismo tiempo una metodología basada en proyectos, donde el aprendizaje surge de forma natural y casi sin darse cuenta.
Y añadía, con total sinceridad: “Si tuviera mil hijos, elegiría este colegio mil veces.”


Otra madre nos contaba hace poco algo que también refleja muy bien el día a día del colegio. Su hijo estaba pasando por una etapa en la que le costaba separarse por las mañanas, algo muy normal a estas edades. Durante esos días, su profesora estuvo especialmente pendiente de él, acompañándolo con paciencia, cariño y atención hasta que poco a poco volvió a entrar al aula con tranquilidad y una sonrisa.
Son pequeños gestos que quizás pasan desapercibidos, pero que para las familias significan mucho.
El centro además cuenta con un proyecto educativo muy activo que se nota en el día a día. Se realizan actividades sensoriales, talleres creativos, murales y aprendizaje a través del juego, junto con proyectos específicos como el trabajo de educación emocional, que ayuda a los niños a identificar y gestionar sus emociones desde pequeños, o el proyecto musical del centro, donde la música se utiliza como herramienta educativa para estimular la creatividad, el ritmo y la expresión.
Todo ello se complementa con inglés desde los dos años, robótica adaptada a su edad y diferentes propuestas educativas que despiertan la curiosidad de los niños y fomentan su desarrollo.
Uno de los proyectos que más ilusión genera entre las familias es el huerto escolar, donde los niños aprenden a observar la naturaleza, cuidar las plantas y entender de forma sencilla cómo funciona el entorno que les rodea.
Las instalaciones también acompañan este trabajo educativo. El colegio dispone de un patio amplio con zonas de sombra, arenero, toboganes y una pequeña zona de educación vial donde los niños aprenden jugando. Las aulas cuentan con recursos digitales y el centro dispone también de espacios multimedia para actividades educativas.
Otro aspecto muy valorado por las familias es el comedor escolar, donde la comida se cocina en el propio centro con una calidad que muchos padres destacan.
También queremos poner en valor la implicación del colegio en la vida del pueblo. Cada año el centro participa con ilusión en el desfile de Carnaval de Beniaján, siendo el único colegio público de la pedanía que forma parte de esta celebración. Detrás de ese momento festivo hay muchas horas de trabajo, creatividad y colaboración entre profesorado, familias y alumnado.
Como ocurre en cualquier centro educativo, siempre hay aspectos que se pueden mejorar. Desde el AMPA seguiremos trabajando para que todas las deficiencias que se detecten puedan ser atendidas por las administraciones responsables. Pero creemos que también es justo reconocer el trabajo que se realiza cada día y el compromiso de quienes forman parte del colegio.
Porque para muchas familias de Beniaján, la Escuela Infantil La Naranja no es solo un colegio: es un lugar donde nuestros hijos crecen felices y donde sabemos que están bien cuidados.
AMPA Escuela Infantil La Naranja – Beniaján



