El sueldo del alcalde pedáneo de Beniaján al descubierto
¿Qué se esconde detrás de la «compensación por gastos» que cobra Francisco Nicolás? La realidad que el Ayuntamiento maquilla con palabras bonitas… y que pagamos todos los vecinos.
La Concejalía de Pedanías y Vertebración Territorial del Ayuntamiento de Murcia aprobó a finales de enero de 2026 una disposición presupuestaria que autoriza un gasto de 482.400 € durante todo el año para indemnizar a los presidentes de las Juntas Municipales de Pedanías y Barrios.
Texto oficial (extracto del acuerdo de la Junta de Gobierno Local del 30 de enero de 2026):
«Aprobar la autorización y disposición del gasto por importe de 482.400,00 €, en concepto de indemnización a los Presidentes/as de las distintas Juntas Municipales de Pedanías y Barrios y a los Alcaldes Pedáneos, como contraprestación a los gastos derivados del ejercicio del cargo que se realicen en el respectivo Barrio y Pedanía durante el año 2026. Expte. 2026/01501/000001.»
Traducido a números concretos: el municipio cuenta con 67 juntas municipales (incluyendo pedanías y barrios periféricos), lo que resulta en una asignación media —y en muchos casos exacta— de 600 € mensuales (7.200 € anuales) por cada presidente/a. Por ejemplo, el alcalde pedáneo de Beniaján, Francisco Nicolás, percibe según esta división 600 € al mes bajo la rúbrica oficial de «compensación por gastos derivados del ejercicio del cargo».
¿Qué cubre realmente esa “compensación”?
La justificación oficial habla de reembolso de gastos inherentes al cargo: teléfono, desplazamientos, material de oficina, etc. Sin embargo, al analizar los gastos reales en una pedanía como Beniaján (a solo 5-6 km del centro de Murcia), la cifra resulta desproporcionada:
- Teléfono móvil: una tarifa básica con llamadas ilimitadas y datos suficientes cuesta hoy entre 8-12 €/mes.
- Fotocopias, impresiones y material institucional: la Junta Municipal dispone de su propia impresora, papelería y presupuesto para contratos menores (hasta 5.000 € + IVA sin pasar por licitación mayor). El alcalde pedáneo puede autorizar directamente estos gastos con cargo a fondos municipales.
- Desplazamientos: la mayoría son locales. Un trayecto Murcia-Beniaján ida y vuelta en coche supone, aun con combustible caro, menos de 20-30 € al mes en el peor de los casos. Los viajes institucionales más largos suelen estar cubiertos o justificados por separado.
Sumando todo de forma generosa, los gastos reales difícilmente superarían los 100-150 € mensuales en la gran mayoría de pedanías. Los 600 € mensuales restantes funcionan, en la práctica, como un complemento retributivo fijo por el ejercicio del cargo.
El eufemismo oficial y sus consecuencias
La terminología («indemnización», «contraprestación por gastos») busca presentar el pago como algo puntual y justificado, no como un sueldo. Sin embargo:
- Es una cuantía fija mensual, independientemente de los gastos reales acreditados.
- No exige rendición de cuentas detallada de justificantes (a diferencia de las dietas por asistencia a órganos).
- Está exenta de IRPF al calificarse como indemnización por gastos en el ejercicio de funciones públicas (no como rendimiento del trabajo), lo que supone una ventaja fiscal significativa frente a cualquier salario ordinario.
En resumen: el Ayuntamiento ha optado por reconocer un ingreso garantizado a los alcaldes pedáneos y presidentes de juntas, pero envuelto en una fórmula semántica que lo hace parecer más modesto y «técnicamente razonable» de lo que es en la realidad económica. No se trata de cuestionar que el cargo merezca algún tipo de compensación —la dedicación es real y a menudo infravalorada—, sino de llamar a las cosas por su nombre: es un sueldo encubierto, no una mera devolución de gastos.
Llamarlo compensación suena inocuo; llamarlo sueldo genera más debate público sobre si la cuantía es proporcionada, si debería estar condicionada a dedicación efectiva o si debería tributar como cualquier otro ingreso por trabajo.
Sea como sea, los vecinos de Beniaján —y de todas las pedanías— tenemos derecho a saber la verdad: mantener la figura del presidente de la Junta Municipal nos cuesta 7.200 euros al año. Y además, es un puesto designado a dedo que no emana de ninguna urna ni nadie ha votado.