Culos con témporas: carta abierta a Manolo Torres García
En todos los partidos políticos hay activos que suman y otros que restan. Eso es inevitable. La clave para que los que restan no hagan más daño que el bien que hacen los que suman está en cortarles los vuelos en cuanto asoman la patita. Salvo que los de la parte alta del organigrama decidan que tener a hooligans con altavoz expresando opiniones de partido sea lo correcto.
En el Ayuntamiento de Murcia tenemos la suerte de tener como portavoz del PSOE a un tipo que es de los que suman (ver aquí). Y los vecinos del Ayuntamiento de Cartagena tienen la desgracia de sufrir a un secretario general del mismo partido, que no es que reste: es que repele por su comportamiento. Veamos:
Querido Manolo:
Permíteme decirte algunas cosas, ya que te gusta tanto presumir de avances, de derechos y de convivencia.
En España, y esto conviene recordarlo antes de sacar pecho en redes sociales, la posibilidad de reservar espacios en cementerios municipales para enterramientos según el rito islámico no es ninguna heroicidad política ni una audacia progresista. Es una práctica prevista desde hace más de treinta años en la Ley 26/1992, de cooperación del Estado con la Comisión Islámica de España. Una ley aprobada para garantizar la libertad religiosa, no para alimentar el ego de ningún dirigente local ni para usar a los muertos como munición ideológica.
Esa adaptación —orientación hacia La Meca, rituales específicos, incluso el enterramiento sin féretro en determinados casos— es, en general, asumida con normalidad por la sociedad española. No porque nadie haya «doblado la mano» a nadie, sino porque forma parte de un marco básico de convivencia. De hecho, el problema real no suele ser la oposición vecinal ni el supuesto fascismo que tanto te obsesiona, sino algo bastante más prosaico: la saturación de parcelas y la inexistencia de zonas habilitadas en muchas comunidades autónomas por falta de espacio.
Ahora bien, lo que no cuentas en tu tuit triunfalista —quizá porque estropea el relato— es que esa convivencia que celebras es estrictamente unidireccional.
Porque cuando las comunidades musulmanas gestionan cementerios la norma es clara: esos espacios son exclusivos para musulmanes. No se acepta, ni doctrinal ni prácticamente, que personas de otras religiones —o sin religión— sean enterradas allí. Así lo establece la tradición islámica mayoritaria, basada en la sharia y en la interpretación de sus eruditos: el cementerio islámico es un espacio reservado a los creyentes, y la separación respecto a los no musulmanes forma parte de esa concepción religiosa; a la inversa sería imposible recibir el mismo trato.
En la práctica española esto se cumple sin excepción. Las parcelas islámicas están cerradas a no musulmanes. Las propias organizaciones islámicas —UCIDE, FEERI, la Comisión Islámica de España— reclaman más espacio precisamente para garantizar esa exclusividad. No hay ejemplos, ni reclamaciones en sentido contrario, ni voluntad de «convivencia» entendida como mezcla o reciprocidad en el uso de esos lugares.
Y aquí es donde tu tuit deja de ser ingenuo para convertirse en algo peor: propaganda burda.
Porque no estás hablando de convivencia, sino de asimetría. No estás defendiendo derechos universales, sino ceder ante quienes jamás te cederían lo mismo, presentándolo como conquistas morales. Y no estás rebatiendo a ninguna derecha caricaturizada, sino usando un asunto sensible —la muerte, los ritos, las creencias— para señalar, insultar y agitar a los tuyos desde la comodidad del cargo.
Si de verdad creyeras en la convivencia que proclamas, empezarías por explicarla completa. Con sus límites, sus condiciones y sus desequilibrios. Pero eso no te daría likes, ni sentir más listo que los demás.
Y por eso, Manolo, no es que sumes poco: es que restas. Porque convertir la gestión de un cementerio en una batalla cultural de baratillo dice bastante más de ti que de los «fachas pobres» a los que dices combatir.
Atentamente,
Juan Carlos García
Estimado Juan Carlos,
Antes de criticar, conviene conocer cómo se trabaja realmente. Lo que está haciendo el PSOE en este tema no es propaganda; Manolo Torres ha visitado personalmente a todas las comunidades musulmanas antes de plantear cualquier medida, algo que demuestra interés y diálogo, no espectáculo mediático. Apoyar a los musulmanes no se limita a extranjeros árabes, sino también a españoles convertidos, algo que usted parece ignorar al reducirlo a “asimetría” o “propaganda”.
Es fácil señalar leyes y criticar desde la distancia; lo difícil es mover puertas y buscar soluciones allí donde nadie lo hacía. Esta es la verdadera estrategia: avanzar paso a paso, apoyando a quienes lo necesitan, antes de que salten voces que critican sin aportar. Su mensaje, más que un análisis, se convierte en un reproche simplista que desvaloriza el esfuerzo real de quienes trabajan por la convivencia.
En la vida y en la política, las críticas tienen valor solo si aportan. Señalar desde fuera sin entender el contexto ni los esfuerzos previos no educa ni construye; solo sirve para arrojar sombra sobre quienes actúan con responsabilidad.
Gracias por comentar. Voy a empezar mi respuesta parafraseando el inicio de la suya, si me lo permite: «antes de criticar, conviene conocer cómo se trabaja realmente». Pues bien, si algo he hecho es señalar que las leyes existen y que lo que dice este señor es como proclamar que se ha inventado la rueda. Ni critico las leyes, ni entro en el fondo de lo que usted manifiesta, simplemente porque no puedo hacerme cargo de las interpretaciones que se hagan de mis palabras. Mi crítica va a las formas de ese señor y a la ignorancia que demuestra sobre las leyes vigentes. En cuanto a lo de asimetría, perdone, pero yo no he citado nacionalidades. Entiéndase comunidades islámicas por lo que es, ¿o acaso en ellas no entran los españoles que profesan el islam? Cuando hablo de práctica española, también se entiende que se circunscribe a lo que ocurre en España. Como podrá comprender, no estamos hablando de lo que ocurre en otros países, porque no nos incumbe. Lo de propaganda debe entenderse como la crítica de quien se pone una medalla por haber conseguido descubrir el fuego…miles de años después de que la humanidad lo use a su antojo. Vamos, que el hombre se cuelga un mérito, o piensa que lo merece, que no es tal. En realidad, el problema que pretende describir no es tal. Dicho esto, le doy las gracias de nuevo por dejar sus impresiones.