
Colonias felinas en Beniaján: lo que debes saber
Nuestros vecinos: los gatos
Si paseas por las calles de Beniaján, es muy probable que te hayas cruzado con alguno de ellos. Están en un solar, bajo un coche o tomando el sol en un rincón tranquilo. Son los gatos comunitarios, felinos que forman parte de nuestro entorno urbano y que, más allá de lo que muchos creen, no son animales silvestres. La realidad es que estos gatos proceden del abandono de animales domésticos o de la reproducción descontrolada de felinos con hogar.
Hoy queremos hablar de ellos, de cómo convivir en armonía y del grandísimo trabajo que se hace en nuestro pueblo para cuidarlos.
Un escudo legal y un trabajo voluntario admirable
Lo primero que debemos saber es que en Beniaján, al igual que en toda España, las colonias felinas están protegidas por la ley. No se les puede maltratar, ahuyentar ni perturbar.
Aunque el Ayuntamiento está dando pequeños pasos para empezar a atender estas colonias, la realidad actual es que el sistema funciona, en su gran mayoría, gracias al trabajo desinteresado —y al bolsillo— de los propios vecinos. Estos voluntarios dedican su tiempo y recursos a controlar la población mediante el método CER (Captura, Esterilización y Retorno), llevar a los animales al veterinario si enferman y mantener las zonas limpias.
El peligro de las sobras: solo los autorizados pueden alimentar
Es común pensar que dejar un plato con restos de comida es un acto de caridad, pero en realidad es un grave error.
Solo las personas autorizadas y formadas pueden alimentar a las colonias felinas.
Está prohibido alimentar a los gatos con sobras o restos de comida. Este tipo de alimentos se pudre rápidamente, atrae plagas e insectos y causa graves problemas de salud tanto a los propios gatos como a otros animales. Los voluntarios los alimentan exclusivamente con pienso seco para garantizar la salubridad de las calles de Beniaján.
Desmontando mitos: el caso de los roedores
Existe el falso mito de que los alimentadores de colonias sostienen o atraen a las poblaciones de ratas. Es justo al contrario: una colonia felina bien gestionada, alimentada de forma limpia y controlada con pienso, actúa como un potente efecto disuasorio natural frente a los roedores.
Los gatos mantienen el equilibrio del barrio, no los problemas de plagas.
Atención, propietarios: la responsabilidad en casa cuesta caro
La gestión de los gatos callejeros empieza en el sofá de nuestra casa. Para evitar que el número de gatos desamparados siga creciendo, la legislación actual es muy estricta con los propietarios de felinos.
Si tienes un gato en casa, da igual que nunca salga a la calle o que viva en un piso alto: es obligatorio por ley cumplir con tres requisitos:
- Identificación mediante microchip.
- Vacunación contra la rabia.
- Esterilización antes de los seis meses de edad.
Mucho cuidado: no cumplir con estas obligaciones —no tener chip, no vacunar o no esterilizar a tu gato— ya no es un simple descuido. Se considera una infracción grave que puede acarrear multas superiores a los 10.000 euros.
Conclusión: respeto y colaboración
Los gatos comunitarios son unos vecinos más de Beniaján. No los molestes, respeta los puntos de alimentación y, si tienes un gato en casa, sé un propietario responsable.
Entre todos podemos lograr un pueblo más limpio, empático y respetuoso con los animales.
Juan A Ferrer, abogado animalista. Presidente de la Sección de Derecho Animal del Ilustre Colegio de Abogados de Murcia


