
Chimenea industrial de Torreagüera, un gigante en peligro
La chimenea de la calle Rambla en Torreagüera: un gigante de la huerta en riesgo de derrumbe.

En la pedanía de Torreagüera, en la calle Rambla, se alza una chimenea que durante décadas fue testigo del auge industrial local y que hoy muestra signos preocupantes de deterioro. La boquilla, la parte superior de la estructura, presenta grietas y erosión que, de no ser atendidas, podrían derivar en desprendimientos, poniendo en riesgo la vía pública y la seguridad de los vecinos. Esta chimenea se ha convertido en un símbolo de la vulnerabilidad de un patrimonio industrial que, pese a estar protegido, no siempre recibe el mantenimiento necesario.
La estructura pertenece a una antigua fábrica de productos cárnicos, la marca Ritos, que funcionó durante la segunda mitad del siglo XX. En aquellos tiempos, un número importante de residentes de Torreagüera trabajaban allí, y la chimenea formaba parte de la identidad industrial de la pedanía. Hoy, la marca sigue activa en Totana, mientras el inmueble que la alberga está en venta a través de la inmobiliaria Solvia, perteneciente al grupo sueco Intrum, catalogado como «fondo buitre» por la gestión de activos. Un cartel en la fachada del edificio indica esta venta, condición o circunstancia que posiblemente haya contribuido a la falta de mantenimiento y su deterioro.

Esta chimenea, como otras similares en el municipio de Murcia, está incluida en el Catálogo de Elementos Protegidos del Plan General Municipal de Ordenación Urbana (PGMOU) como bien de interés histórico-industrial. Esto impide su demolición, pero no obliga automáticamente al propietario a realizar obras de conservación, aunque la administración puede exigirlas por motivos de seguridad. La situación de la calle Rambla ejemplifica cómo la protección legal no siempre garantiza la preservación efectiva.
Torreagüera cuenta con otra chimenea industrial: la chimenea de Miró, junto a la ermita de San Blas, que se encuentra en un estado relativamente mejor. Ambas forman parte de un conjunto mayor de chimeneas industriales en el municipio: 41 en total, 32 de ellas en pedanías, lo que representa casi un tercio del patrimonio regional de este tipo. La mayoría de estas estructuras son vestigios de la industria conservera y pimentonera que prosperó en la huerta murciana entre finales del siglo XIX y mediados del XX, aunque la chimenea de la calle Rambla es un caso poco común de industria cárnica.
Arquitectónicamente, estas chimeneas son estructuras de ladrillo visto, con fuste circular troncocónico que se estrecha hacia la cima y remata en una corona decorada, a menudo con ladrillos en sardinel. Superan los 20-30 metros de altura y servían para evacuar humos de calderas de vapor, contribuyendo al funcionamiento eficiente de las citadas fábricas y otros talleres agroindustriales. Su presencia no solo es funcional, sino que se ha convertido en un símbolo visual de la industrialización de la huerta y del pasado laboral de las pedanías murcianas.
El contexto histórico de estas estructuras está ligado al auge económico de la Vega del Segura, donde la producción de tomate, pimentón, frutas y conservas alcanzó niveles de exportación a Europa y América. Las primeras fábricas aparecieron en la década de 1890 en Espinardo, Alcantarilla y Molina de Segura, impulsadas por la calidad de los productos, la inversión de empresarios locales y extranjeros, y la infraestructura ferroviaria que facilitaba la exportación. La industrialización transformó así el paisaje de las pedanías, dejando estas chimeneas como testigos de un pasado de prosperidad.
Sin embargo, el declive industrial comenzó entre los años 70 y 90, debido a la competencia internacional y la falta de modernización. Muchas fábricas cerraron, y numerosas chimeneas fueron demolidas o quedaron aisladas en un paisaje urbano que cambiaba rápidamente. Aquellas que sobreviven, como la de la calle Rambla, requieren intervenciones urgentes de conservación, no solo para proteger la seguridad de los ciudadanos, sino también para preservar la memoria histórica de la huerta.
El Ayuntamiento de Murcia ha mostrado cierto compromiso con la preservación del patrimonio industrial, con presupuestos destinados a la restauración de chimeneas en Algezares y la rehabilitación de fábricas como La Constancia y La Innovadora, además de elementos históricos como el casino de Torreagüera. Estas actuaciones demuestran que la conservación es posible y que un plan integral de mantenimiento preventivo puede evitar pérdidas irreparables.
Además, para garantizar una conservación más efectiva, sería importante establecer un contacto más cercano con los colectivos que defienden el patrimonio en las pedanías y activar un consejo participativo dedicado al patrimonio cultural de la periferia, no solo al de la capital. Este tipo de colaboración ayudaría a minimizar el deterioro de estructuras como la chimenea de la calle Rambla y a conservar la identidad histórica de las pedanías del municipio.
Estas chimeneas, como la la calle Rambla, no son solo un vestigio arquitectónico: son gigantes de la huerta que recuerdan la historia de generaciones enteras de trabajadores de Torreagüera y otras pedanías. Su deterioro es una llamada de atención: protegerlas no solo salvaguarda la identidad histórica del municipio, sino que también abre la puerta a iniciativas culturales y turísticas basadas en la memoria industrial de la región.
Imágenes: ©Beniaján al Día



