Black Friday 2025: otro clavo en el ataúd del comercio de Beniaján
Un Black Friday flojo y una Navidad que no remonta: el pequeño comercio de Beniaján sigue en la UCI
Los comerciantes de Beniaján cerraron el mes de noviembre con la sensación de que el Black Friday fue un día más. Mientras los grandes centros comerciales de la Región de Murcia registraron un aumento de visitas del 6,9%, según datos de la Asociación Española de Centros y Parques Comerciales (Apresco), en las calles y tiendas de nuestra pedanía el movimiento fue el habitual, sin un incremento apreciable de clientes.
En Beniaján, el pequeño comercio afrontó el Black Friday sin campañas propias ni acciones coordinadas. Cada negocio funcionó por su cuenta, con el ritmo normal del día a día. La extensión de las ofertas durante toda la semana redujo la urgencia de compra y restó eficacia a una campaña que, en su origen, se apoyaba en la concentración del consumo en una sola jornada.
A esta situación se añadió este año un elemento clave: el encendido de la iluminación navideña en Murcia, celebrado el 28 de noviembre. El acto concentró a muchos vecinos en la capital y desvió la actividad comercial fuera del pueblo en una fecha que, para el comercio local, ya llegaba debilitada. Ese desplazamiento redujo aún más la presencia de clientes en las calles de Beniaján.
Otro de los factores clave para que el Black Friday se desinfle como fecha clave para nuestro comercio es la falta de una asociación de comerciantes activa, que agrava el problema. La antigua COBE ya no está operativa y, sin una estructura común, no es posible organizar promociones conjuntas, actividades en la calle ni una estrategia mínima de visibilidad. El comercio de Beniaján llegó así al Black Friday sin herramientas colectivas para competir con las grandes superficies ni con el comercio online.
El resultado fue un Black Friday sin impacto para el pequeño comercio del pueblo. Una situación que contrasta con el comportamiento general del consumo. A nivel nacional, la afluencia a centros comerciales creció un 5,5% durante esa campaña y las compras online continuaron aumentando su peso, concentrando buena parte del gasto.
La campaña de Navidad, ya en marcha, tampoco está corrigiendo esta dinámica. Aunque el Ayuntamiento de Murcia ha destinado cerca de 300.000 euros a medidas de apoyo al comercio de proximidad, como la ampliación de horarios en plazas de abastos o ajustes en los mercados semanales, en Beniaján estas actuaciones no se están traduciendo en un aumento claro de ventas, dado que el centralismo político de nuestros gobernantes absorbe para el centro de Murcia todas las medidas. Y aunque en Beniaján se programaron actividades culturales, estas no están diseñadas para favorecer al pequeño comercio, a lo que hay que añadir el poco ambiente festivo, acaso porque es imposible sostener desde finales de noviembre un espíritu navideño que para muchas personas termina por generar hartazgo, lo que se nota en el poco movimiento en la calle, que obviamente repercute en el comercio.
Si a esto le añadimos que varias de las campañas municipales de promoción navideña cuentan con el patrocinio de grandes cadenas comerciales, lo que refuerza la visibilidad de estos operadores frente al comercio de barrio, pocos clavos quedan para terminar de sellar el ataúd de un sector destinado a desaparecer en su casi totalidad de aquí a una década.
La experiencia de este pasado Black Friday en Beniaján deja así una advertencia clara para el comercio: sin una asociación que coordine acciones y sin una adaptación a los nuevos hábitos de consumo, que pasa por la venta online como refuerzo a la presencial, las grandes campañas seguirán beneficiando sobre todo a las grandes superficies y a las plataformas digitales. Para nuestro pequeño comercio, salvo excepciones, la falta de organización, de estrategia común y de adaptación a los nuevos tiempos continúa siendo un lastre.
Y, aunque ya sabemos que mal de muchos, consuelo de tontos, la situación vivida en Beniaján no es única. Otras pedanías, y el propio comercio del centro de Murcia, también han registrado un Black Friday flojo. Según la Asociación de Comerciantes del Centro de Murcia, la jornada del 28 de noviembre se desarrolló «a medio gas», con ventas moderadas y sin el impulso que años anteriores lograban concentrando la actividad en un solo día. Esto confirma que, más allá de nuestra pedanía, los pequeños negocios continúan enfrentándose a los mismos desafíos estructurales: competencia de grandes superficies y comercio online, falta de coordinación y campañas colectivas, y un consumidor cada vez más impulsivo —por la compra online— y alejado de los viejos hábitos de consumo.