Reseña de La Murcia Destruida. Guía Monumental Fotográfica
La Murcia que fue y ya no es: un grito documental contra el olvido
En febrero de 2025 vio la luz, a través de la autoedición en Amazon Kindle Direct Publishing, La Murcia Destruida. Guía Monumental Fotográfica, una obra de 566 páginas firmada por José Miguel Rubio Polo que no es un libro más sobre historia local, sino un acto de reparación colectiva y una denuncia contra la pérdida irreparable del patrimonio arquitectónico murciano.

El autor, nacido en San Sebastián en 1970 aunque murciano de corazón y residencia desde 1981, llega a este debut en solitario tras una larga trayectoria literaria y artística. Abogado de profesión —ha ejercido en despacho propio, empresas, universidad y, desde 2025, como funcionario del Ayuntamiento de Murcia—, Rubio Polo cultiva desde niño la pasión por la lectura y la creación. Un accidente a los seis años (atropello que le fracturó una pierna y le mantuvo inmovilizado meses) le acercó a los tebeos, al dibujo y, con el tiempo, a los libros que, de tanto leerlos, pasó a querer escribirlos.
En la Murcia que fue y ya no es, Rubio Polo no se limita a catalogar: explica, contextualiza y, sobre todo, denuncia. Estima que al menos el noventa por ciento de las bellezas histórico-artísticas de Murcia fueron destruidas, especialmente entre 1930 y 1982, con un pico especialmente doloroso en los años setenta, en plena Transición. Palacios alabados en guías monumentales, edificios declarados de interés nacional, conventos centenarios… nada detuvo la especulación urbanística. «Todo lo nuevo se ha ido construyendo sobre lo viejo», escribe el autor, y esa es «la tragedia de nuestra ciudad».
A diferencia de la mayoría de urbes españolas y europeas, Murcia carece de un casco antiguo preservado continuo. En su lugar, ofrece «pequeñas salpicaduras discontinuas” que la sitúan, según Rubio Polo, a la cola del turismo cultural nacional. El autor achaca esta catástrofe a la ignorancia, al déficit cultural, a la falta de sensibilidad histórico-artística de políticos, especuladores y gran parte de la población, una actitud que, lamenta, persiste en el siglo XXI. «Si mañana una nueva norma dice que la catedral de Murcia se puede demoler, puñados de empresas pujarán por el derribo y se destruirá sin problemas», advierte con amargura.
El libro, empero, no es nostálgico por nostalgia. Es un llamamiento a la memoria para descubrir lo que fue, tomar conciencia de lo perdido y, sobre todo, para impedir que siga desapareciendo el escaso patrimonio que queda. Si aquellos palacios y edificios hubieran estado restaurados, limpios, difundidos sus bellos interiores, quizá —reflexiona el autor— habría dado vergüenza derribarlos.
En su cuarta revisión ampliada y corregida (la obra sigue viva gracias al formato de impresión bajo demanda), La Murcia Destruida se ha ganado ya atención en medios locales y presentaciones en espacios como el Museo de la Ciudad. En Amazon acumula reseñas que elogian su exhaustividad y su valor documental, aunque algunas apuntan a defectos iniciales de maquetación e impresión, habituales en autoediciones y corregidos en versiones posteriores.
Este libro no es solo para especialistas o nostálgicos. Es una herramienta imprescindible para cualquier murciano que quiera entender por qué su ciudad no guarda la estampa que podría haber tenido, comparable a otras capitales españolas que sí supieron proteger su legado. Y, más importante, es un aldabonazo para que, de una vez, dejemos de resignarnos al derribo silencioso de nuestra historia bajo la piqueta de la desmemoria.
José Miguel Rubio Polo, con la tenacidad de quien ha escrito durante décadas relatos breves y ahora se atreve con la gran crónica visual, nos entrega un trabajo valiente y necesario. Porque recordar lo destruido es el primer paso para proteger lo que aún queda.