Placas NaviLens en Murcia: 417.000 € de lujo mientras calles y aceras se derrumban
El ayuntamiento de Murcia prioriza placas inteligentes sobre el mantenimiento urgente de calles y servicios básicos
Invertir cientos de miles de euros en accesibilidad digital mientras se descuidan reparaciones cotidianas que afectan a toda la población transmite una desconexión preocupante con las necesidades reales de los murcianos.
El Ayuntamiento de Murcia avanza en su proyecto de convertir la ciudad en un referente de «inteligencia urbana» mediante la instalación masiva de códigos NaviLens en todo el viario público. Con una inversión significativa procedente de fondos europeos Next Generation EU, se colocarán alrededor de 32.000 placas físicas que incorporan esta tecnología de señalización digital, adjudicada a NaviLens Tech SL por más de 417.000 euros, además de otro contrato para fabricación e instalación con ALPRINT Soluciones Gráficas SL.
El sistema promete mejorar la accesibilidad y el turismo, pero plantea serias dudas sobre las prioridades de la administración local en un momento en que muchas infraestructuras básicas se encuentran en estado crítico.
En qué consiste el proyecto: Tecnología NaviLens al detalle
La iniciativa dota a calles y plazas de códigos NaviLens, un sistema de alta visibilidad que permite acceder a información urbana a través del teléfono móvil.
Para usarlo, el usuario debe descargar una aplicación gratuita (previsiblemente la app NaviLens o su versión NaviLens GO, según la información disponible en la web del proveedor). Al abrir la app, la cámara del dispositivo detecta los códigos incluso en movimiento, a distancia considerable y sin necesidad de enfocar o encuadrar con precisión. Una vez detectado, proporciona datos como el nombre de la calle, la historia del lugar, información contextual o guías auditivas en múltiples idiomas, fomentando así la inclusión y un turismo más accesible.
El proyecto incluye también la renovación de la señalización turística con al menos 76 nuevos elementos (placas y tótems), con una inversión adicional cercana a los 111.000 euros. Las concejalías de Desarrollo Urbano y Ciudad Inteligente, junto con Pedanías y Vertebración Territorial, impulsan esta medida como parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por la Unión Europea, con el objetivo de modernizar el espacio público y promover la movilidad sostenible.
Ventajas anunciadas por el Ayuntamiento
Desde el Consistorio se resalta que Murcia se convertirá en el primer municipio español con esta tecnología en todo su viario, beneficiando especialmente a personas con discapacidad visual al ofrecer información auditiva inmediata y precisa. Para el resto de ciudadanos y visitantes añade valor mediante realidad aumentada y contenidos históricos o ambientales, posicionando a la ciudad como un destino inteligente e inclusivo.
Críticas principales a la iniciativa
A pesar de los objetivos declarados, el proyecto revela desequilibrios en la gestión municipal que merecen ser cuestionados de forma conjunta.
Prioridad invertida: Tecnología prescindible frente a mantenimiento esencial
El gasto en placas digitales y su integración en app parece desproporcionado cuando persisten deficiencias graves en lo básico: calles agrietadas y peligrosas, aceras irregulares que dificultan el paso (especialmente a personas con movilidad reducida), parques con mobiliario deteriorado, jardines abandonados y edificios públicos en mal estado.
Invertir cientos de miles de euros en accesibilidad digital mientras se descuidan reparaciones cotidianas que afectan a toda la población transmite una desconexión preocupante con las necesidades reales de los murcianos.
La «Smart City» como fachada ante el abandono real
Vender la imagen de una ciudad inteligente resulta poco creíble cuando la vía pública no se mantiene en condiciones dignas. La inteligencia urbana debería medirse por su capacidad para resolver problemas diarios, no por la cantidad de dispositivos instalados.
Proyectos como este sirven más para generar titulares positivos que para abordar el deterioro acumulado en barrios y pedanías, donde las prioridades siguen siendo asfaltado, alumbrado, limpieza y seguridad peatonal.
Fondos europeos mal orientados
Los recursos Next Generation EU, pensados para la recuperación y resiliencia tras la pandemia, no justifican destinarse a tecnología que, aunque innovadora, es secundaria frente a carencias estructurales.
Este uso de dinero público europeo podría interpretarse como un despilfarro cuando hay inversiones mucho más urgentes en infraestructuras que impactan directamente en la calidad de vida y la equidad urbana.
Utilidad limitada y cuestionable en la práctica
Aunque se presenta como herramienta clave para la autonomía de personas con discapacidad visual, en muchos casos resulta redundante. Quien vive en una calle determinada ya conoce su entorno a la perfección y se mueve con soltura sin necesidad de escanear códigos constantemente.
En pedanías o zonas periféricas, donde el día a día gira en torno a servicios básicos inexistentes o deficientes, esta tecnología parece más un lujo innecesario que una solución imprescindible.
Preocupación por la recopilación de datos
Otro punto oscuro es el potencial de estas apps para registrar patrones de movilidad. Al escanear códigos, los usuarios comparten involuntariamente información sobre rutas, horarios y ubicaciones, todo bajo el pretexto de la accesibilidad.
Sin una transparencia absoluta sobre qué datos se recopilan, cómo se almacenan y si se comparten con terceros, surge el riesgo de que sirva más a fines de vigilancia o análisis comercial que a un proceso de inclusión.
Hora de cambiar el enfoque municipal
Todas estas críticas convergen en una exigencia hacia el Ayuntamiento, que debe priorizar las necesidades reales de la vía pública antes de embarcarse en iniciativas tecnológicas de imagen.
Reparar calles, aceras, parques y edificios públicos no es un lujo, sino una obligación que beneficia a todos los ciudadanos de forma inmediata y tangible. Solo cuando se atiendan estas deficiencias estructurales podrá hablarse con credibilidad de una Murcia verdaderamente inteligente, habitable e inclusiva.
Es momento de que la gestión municipal deje de lado los proyectos de escaparate y se centre en lo esencial, respondiendo así a las demandas reales de la comunidad.
Fotografía y vídeo: Gabinete de prensa del ayuntamiento de Murcia