La Mutilación de las Moreras en Beniaján
El Ayuntamiento de Murcia no aprende: la poda drástica y extemporánea pone en jaque la salud de nuestro arbolado más icónico en pleno otoño.
La imagen es para los expertos en jardinería completamente inaceptable. Varias moreras (Morus alba) han sido objeto en las últimas semanas de lo que se conoce técnicamente como desmochado o poda drástica. Una intervención que ha dejado los ejemplares de la pedanía reducidos a muñones, sin una sola hoja, en plena época otoñal.
La morera no es un árbol cualquiera en Murcia: es un pilar de la historia regional. Durante siglos, sus hojas fueron el alimento esencial del gusano de seda, sosteniendo una pujante industria sericícola que fue uno de los principales motores económicos y de desarrollo de la Huerta. Mutilar estos árboles es, por tanto, atentar contra un emblema cultural además de un ecosistema urbano.
Esta práctica no solo contraviene los principios básicos de la arboricultura, sino que plantea serias dudas sobre la prioridad del Ayuntamiento de Murcia: ¿Se busca la salud del árbol o, por el contrario, la mera comodidad y el ahorro en el servicio de limpieza?
Mutilación en Otoño: Un Error de Calendario y Técnica
La morera, como árbol de hoja caduca, debe someterse a la poda principal durante su parada vegetativa (dormancia), que en el clima de la Región de Murcia se produce durante el invierno. El periodo óptimo para podas estructurales se sitúa a finales del invierno (finales de enero y febrero) y se prolonga hasta principios de marzo, justo antes del inicio de la brotación.
Podar ahora, en otoño, es un grave error por tres razones técnicas fundamentales: La eliminación de ramas gruesas en esta época crea grandes heridas expuestas. Con la llegada de la humedad otoñal, estas heridas no cicatrizarán hasta la primavera, dejando una «puerta abierta» durante meses para la entrada de hongos xilófagos (que pudren la madera) y otros patógenos. Este ataque debilita la estructura interna del árbol.
Asimismo, al quitar la totalidad de las hojas antes de que el árbol haya entrado naturalmente en reposo, se le roba su capacidad de realizar la fotosíntesis y de almacenar los carbohidratos esenciales en sus raíces y tronco. El árbol tendrá que gastar sus reservas energéticas vitales de forma forzosa para una brotación anticipada, acortando su vida útil.
Finalmente, la respuesta fisiológica del árbol a este estrés extremo es generar una gran cantidad de brotes débiles y mal anclados (conocidos como «chupones»). Estas nuevas ramas crecen de forma descontrolada y, al carecer de la estructura fuerte de la rama original, se convierten en un peligro real de fractura ante rachas de viento o tormentas, comprometiendo la seguridad de los viandantes.
Dato técnico: La poda drástica o desmochado está prohibida en numerosas ordenanzas de arbolado urbano de la Región, ya que constituye una mutilación que, lejos de fortalecer, debilita estructuralmente el ejemplar.
¿Un Problema de Limpieza en Lugar de Arboricultura?
La recurrente práctica de desmochar las moreras en otoño por parte de los servicios municipales alimenta una acusación que circula entre vecinos y ecologistas: la poda masiva se realiza por criterios de gestión económica y limpieza, no de salud vegetal.
Las moreras son conocidas por su abundante follaje. Al llegar el otoño, estos árboles comenzarían a tirar sus hojas de forma gradual, obligando a los operarios de limpieza a realizar barridos diarios y constantes. Al aplicar el desmochado ahora, el Ayuntamiento consigue dos objetivos: la eliminación masiva y única de la gran cantidad de hojas junto con las ramas podadas, simplificando el trabajo, y el ahorro de personal, evitando destinar recursos de limpieza continuos a la recogida de hojas caídas en la vía pública durante los próximos meses de otoño e invierno.
De esta manera, la salud del arbolado de Beniaján, que proporciona sombra, regula la temperatura y absorbe CO2 (dióxido de carbono), queda supeditada a un cálculo de costes de limpieza. La consecuencia, como se observa en las calles de la pedanía, es la mutilación sistemática de un patrimonio verde vital para el bienestar de los vecinos.
Se exige al Consistorio que abandone las prácticas de jardinería obsoletas y que cumpla con los estándares técnicos y la normativa de protección del arbolado, priorizando la vida del ejemplar sobre la comodidad administrativa.
Les podían dar por podar los árboles de la vía verde q se meten a las viviendas, q hay cerca de la clínica dental nueva, y todos los matorrales, por ahí se pasean las ratas q da gusto y se nos meten a las casas, antes poníamos veneno con el tren, pero con los gatos q ahí no queremos