La magia de Beniaján en vela
Recuerdos, luces y música en la edición que confirma Beniaján en vela como cita imprescindible del pueblo
Felizmente, esta vez sí, la climatología no pudo impedir una nueva y esperada edición de nuestro Beniaján en vela. Después del disgusto que supuso tener que aplazar la fecha el pasado diciembre por culpa de la lluvia, la tarde-noche del 10 de enero de 2026 queda ya registrada como la confirmación —si es que no lo estaba ya— de este evento como una tradición del pueblo de Beniaján, donde la magia de las luces de miles de velas ilumina una parte del casco histórico, dando lugar a un escenario de ensueño donde el caminar llama al sosiego, pero también al descubrimiento de lo nuevo con lo viejo, o acaso de lo de siempre con lo de ahora y el mañana.

Puestos de artesanía y actuaciones musicales de lo más variopintas dieron forma al recorrido: desde unos jóvenes «trovadores del siglo XXI» con sus rimas improvisadas, otros con sus guitarras a cuestas y los más veteranos con sus aguinaldos y jotas murcianas, villancicos a capela, etc. Todo ello dio lustre a un paseo que solo el viento pudo deslucir en algún momento de la velada, sin que se le pueda poner otro pero a la noche.
¡Cuántos recuerdos habrán surgido hoy en tantos beniajanenses al ver el viejo restaurante Chamboi vestido de gala, recibiendo como antaño a los clientes que abarrotaron el local! Tampoco fueron pocos los que recordaron las antiguas fiestas del barrio de San Roque, tradición que tendría que recuperarse, por cierto. Y es que Beniaján en vela alberga en sí ese espíritu de gente de pueblo, y a mucha honra, que se conoce por su nombre y se sabe de un lugar del que se siente orgullosa.

Lo malo, si es que puede haber algo malo, es que tendremos que esperar hasta el próximo diciembre para volver a disfrutar de ese paseo por las calles de un barrio que, durante unas pocas horas, detiene el tiempo para convertirlo en memoria e ilusión.