La limpieza de la Rambla del Garruchal evidencia la hipocresía del PP
Años de negligencia y negación se cruzan con fotos de oportunistas en la Rambla del Garruchal
Esta mañana se han iniciado los trabajos para sanear la Rambla del Garruchal a su paso por El Secano. Una noticia que nos llena de alegría, en tanto que han sido años de lucha para que ello pudiera ser posible.
No obstante, y reiterando la alegría por el hecho principal, no haríamos bien en olvidar que los que ahora han ido a hacerse la foto son los mismos que durante años negaron por activa y por pasiva tener responsabilidad alguna en la limpieza de la rambla.
Podría sorprender a un observador ajeno esta crítica, pero los que hemos bregado durante tiempo para llegar a esta solución sabemos que en todos estos años hemos sido ninguneados, cuando no ridiculizados en público, por decir verdades como puños.
Hace unos días, quien esto escribe publicó en este mismo medio un artículo (leer aquí) que ponía negro sobre blanco la instrumentalización, por parte del Partido Popular y de las asociaciones que parasita, de la concentración del pasado domingo, ahora confirmada sin ningún género de duda, a tenor de la foto fija de hoy y de quienes salen en ella.
Los mismos que el domingo negaban de manera hipócrita que el Ayuntamiento de Murcia tuviera responsabilidad alguna en la limpieza de la rambla, negándose incluso a sí mismos en algunos casos —para sorpresa de nadie, viniendo del Partido Popular, donde decir la verdad a la ciudadanía parece que está totalmente prohibido—, son hoy los que se hacen las fotos y atribuyen el mérito. ¡A buenas horas, mangas verdes!
El domingo pasado, no obstante, no engañaron a nadie. Todos los presentes entendimos, sin necesidad de exhibir una sagacidad prodigiosa, que nos querían usar para lavar su imagen. Son tan torpes que hoy se confirma, porque lo que durante años fue una defensa cerril del principio de no responsabilidad del Ayuntamiento de Murcia hoy es un ejercicio de responsabilidad y asunción de sus funciones; donde hasta ayer nos decían que no había dinero para realizar las labores de limpieza de la rambla, ahora nos venden una intervención a la altura de la construcción de las pirámides.
En su cabecita todo les tiene que sonar muy bien. Y si al final se limpia toda la rambla, y no solo el tramo que sirve para que los pagados del dizque prensa les dediquen emotivos titulares y genuflexiones, todos nos alegraremos.
Pero para este viaje, decía el otro día, no hacían falta tantas alforjas. Bastaba, y a los hechos me remito, con asumir la responsabilidad que les toca y no tomar por imbéciles a los vecinos afectados. Bastaba, simplemente, con que empezasen a practicar, poco a poco —que tampoco es cuestión de que se lesionen el cerebro intentándolo —, un poco de honestidad.
¡Mucho pido!