La ampliación del Thader: otro golpe al pequeño comercio de Murcia
La nueva zona comercial en el norte de Murcia con la ampliación del Thader reaviva el debate sobre comercio local, pequeño negocio y modelo económico y urbano.
El Ayuntamiento de Murcia ha dado luz verde inicial al proyecto de urbanización para una nueva zona comercial adyacente al parque Thader, promovido por la promotora Metrovacesa. Esta ampliación, situada al otro lado de la avenida Juan Carlos I, junto al barrio de La Ladera, prevé la creación de un nuevo espacio con tiendas, restaurantes y zonas de ocio en los terrenos del plan parcial ZP-Ch3-2. Una noticia que, para muchos, representa progreso y atracción económica, pero que para los pequeños comerciantes del municipio —especialmente en las pedanías— supone un nuevo torpedo en la línea de flotación de sus negocios.
El Thader, uno de los centros comerciales más consolidados de la Región, ya no dispone de espacio para crecer internamente. De ahí esta extensión, que responde a la demanda de grandes operadores interesados en implantarse en una zona con excelentes conexiones viales y una alta densidad de población. Sin embargo, esta expansión llega en un momento especialmente delicado para el comercio minorista tradicional.
Los pequeños comercios de proximidad, esos que durante décadas han sido el corazón económico y social de barrios como El Carmen o Santiago y Zaraiche, y de pedanías como Beniaján, Algezares, El Palmar, Puente Tocinos o Cabezo de Torres etc, llevan años luchando por sobrevivir. A la competencia de los grandes centros comerciales —Thader, Nueva Condomina, Ikea, Carrefour— se ha sumado el auge imparable de la venta online, que tras la pandemia no ha hecho sino acelerar su crisis.
Según datos de asociaciones como la Federación de Comerciantes de Murcia, en los últimos cinco años han cerrado cientos de establecimientos en el municipio, muchos de ellos en zonas alejadas del centro urbano. Los motivos son conocidos: precios más bajos en las grandes superficies, mayor variedad, aparcamiento gratuito y una oferta de ocio integrada que atrae a familias enteras. ¿Quién va a desplazarse a una tienda de barrio para comprar electrodomésticos, ropa o alimentación cuando puede encontrarlo todo en un mismo lugar, con ofertas agresivas y sin problemas de aparcamiento?
Esta nueva ampliación del Thader no hará sino agravar la situación. Al aumentar la oferta comercial en una zona norte ya saturada, se concentrará aún más el flujo de consumidores, dejando todavía más desiertos los comercios locales. Los vecinos de las pedanías, que ya cuentan con menos opciones, verán cómo su dinero se desvía hacia estas macroestructuras, en detrimento de los negocios que sostienen el empleo y la vida cotidiana en sus pueblos.
Algunos residentes y asociaciones vecinales han expresado su preocupación, no solo por el previsible aumento del tráfico —en una zona ya colapsada durante fines de semana y periodos de rebajas—, sino también por el impacto en el modelo urbano. ¿Hasta cuándo se seguirá priorizando el crecimiento de los grandes operadores en detrimento del comercio de proximidad? Expertos en urbanismo advierten de que este tipo de desarrollos contribuye a la «desertificación comercial» de los centros históricos y las pedanías, generando un municipio cada vez más dependiente de unos pocos polos comerciales.
Es cierto que la ampliación generará empleo durante las obras y, previsiblemente, nuevos puestos de trabajo en las futuras tiendas. Pero la experiencia demuestra que estos empleos suelen ser precarios, mientras que los cierres en el pequeño comercio implican la pérdida de negocios familiares con décadas de historia y de un tejido social difícilmente reemplazable.
El Ayuntamiento debería acompañar este tipo de decisiones con medidas reales de apoyo al comercio local: bonificaciones fiscales, campañas de promoción conjuntas, políticas que faciliten la implantación de tejido industrial y empresarial en las pedanías, capaces de crear empleo y fijar población, e incentivos para la digitalización de los pequeños negocios. De lo contrario, la ampliación del Thader no será solo una buena noticia para las grandes cadenas, sino un capítulo más de una historia que se repite una y otra vez: el progresivo ahogamiento de quienes mantienen viva la Murcia de siempre.