¿Está el PP jugando con la vida de los murcianos?
Mientras vecinos, plataformas y partidos políticos denuncian el abandono de ramblas y el riesgo de inundaciones, el PP en el Ayuntamiento de Murcia permanece inmóvil ante lo evidente. ¿Negligencia, incompetencia o mala fe?
En un contexto de máxima preocupación por los riesgos de inundaciones en la Región de Murcia, especialmente ante la amenaza de lluvias torrenciales, el Partido Popular (PP) muestra una doble cara en su gestión de los cauces hidráulicos. Mientras el Ayuntamiento de Cartagena, gobernado por el PP, ha tomado una postura proactiva y exigente hacia la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) para que cumpla con sus obligaciones en el mantenimiento de ramblas (leer aquí) el Ayuntamiento de Murcia, también bajo control del mismo partido, adopta una actitud entre pasiva y evasiva. Esta incongruencia no solo revela inconsistencias internas en el PP, sino que pone en riesgo a miles de vecinos en pedanías como Beniaján, Torreagüera y Los Ramos, donde las ramblas del Reguerón y del Garruchal permanecen en un estado de abandono que podría derivar en desastres, como llevamos advirtiendo desde hace tiempo desde Beniaján al Día. Ver vídeo adjunto.
El ejemplo de Cartagena es el camino a seguir. El teniente de alcalde de ese consistorio, Diego Ortega, ha liderado inspecciones en puntos críticos como la rambla de El Albujón, denunciando públicamente el «lamentable» estado de los cauces invadidos por cañas invasoras y sedimentos acumulados. Ortega ha enfatizado que estas obstrucciones actúan como barreras naturales que elevan el nivel del agua y facilitan desbordamientos, poniendo en peligro a las poblaciones cercanas como La Puebla y Pozo Estrecho. «La CHS debe realizar las obras necesarias para recuperar la capacidad original de la rambla. No es una cuestión de elevar los puentes, sino de mantener los cauces limpios, que es su obligación», ha declarado el edil, recordando que el Ayuntamiento de Cartagena cumple con sus competencias en tramos urbanos, como la rambla de Benipila, mediante limpiezas preventivas y el mantenimiento de imbornales. Esta presión sobre la CHS, combinada con acciones municipales propias, evita alarmas innecesarias y protege a los ciudadanos, incluso solicitando permisos para intervenir en zonas no estrictamente de su competencia.
En contraste, el Ayuntamiento de Murcia, liderado también por el PP, parece que prefiere eludir responsabilidades y culpar a la CHS en lugar de actuar en la medida de su obligación para ello. Y esto, a pesar de que la legislación establece que los ayuntamientos son competentes en la limpieza de tramos urbanos de ramblas y cauces, el consistorio murciano ha mostrado renuencia a intervenir, generando disputas sobre los límites de lo «urbano» y enviando requerimientos a la CHS que, en muchos casos, quedan sin respuesta o acción efectiva (ver aquí). Por ejemplo, desde febrero de 2024, el Ayuntamiento ha remitido diez solicitudes a la CHS para limpiar secciones específicas, incluyendo la rambla del Garruchal (en dos ocasiones), la rambla de Cametas en Torreagüera y la rambla del Cementerio de Los Ramos. Solo una, referida al Reguerón, recibió una respuesta afirmativa, pero sin ejecución posterior. Esta pasividad obliga a activar constantes alertas de desbordamiento, creando alarma social evitable con una gestión adecuada.
La situación es particularmente grave en pedanías como Beniaján, Torreagüera y Los Ramos, directamente afectadas por las ramblas del Reguerón y del Garruchal. En Beniaján, los vecinos llevan meses reclamando la limpieza del Reguerón, denunciando obstrucciones que representan un «peligro de «muerte» en caso de lluvias intensas (ver aquí). La rambla del Garruchal, en un estado de obstrucción crónica, acumula maleza, basura y sedimentos que reducen su capacidad hidráulica, y la ley exige al Ayuntamiento de Murcia su mantenimiento en tramos urbanos (ver aquí). Sin embargo, el PP local ha votado en contra de mociones para desbloquear y limpiar alcantarillado, imbornales y ramblas en Beniaján, priorizando excusas sobre competencias en lugar de soluciones (ver aquí) En Torreagüera, los residentes se sienten «abandonados» por la falta de mantenimiento, con ramblas llenas de suciedad y mal olor que agravan los riesgos (ver aquí). Y en Los Ramos, la rambla del Cementerio sigue sin atención pese a las peticiones reiteradas.
Esta incongruencia entre el proceder de el PP de Cartagena y el de Murcia es inexplicable. Mientras en Cartagena se asumen tareas preventivas, en Murcia se opta por culpar al organismo estatal y demorar su responsabilidad, incluso cuando la oposición (como el PSOE) denuncia que ramblas urbanas como las de Churra, Espinardo y Javalí Viejo permanecen llenas de basura a pesar de promesas de limpieza (ver aquí). Los alcaldes y alcaldesas pedáneos del PP en estas zonas, en lugar de alzar la voz como Ortega en Cartagena, mantienen una pasividad que deja a sus vecinos expuestos a cualquier tragedia. ¿Por qué el PP actúa con diligencia en un municipio y con negligencia en otro? Esta doble vara de medir no solo erosiona la credibilidad del partido, sino que juega con la seguridad de los ciudadanos.
Es hora de que el PP de Murcia tome ejemplo de sus compañeros en Cartagena y asuma sus obligaciones, limpie los tramos urbanos que le corresponden y presione con firmeza a la CHS para que actúe en el resto. Los vecinos de Beniaján, Torreagüera y Los Ramos merecen una gestión coherente y proactiva, no excusas partidistas que podrían costar vidas y daños materiales en la próxima DANA.
Pero mientras esa respuesta institucional no llegue, la presión ciudadana debe convertirse el ariete contra su inmovilismo, sumándose a iniciativas como la Plataforma de Afectados por la Rambla del Garruchal (ver aquí) para dotarse de voz colectiva, organizada y decidida, articulando así la herramienta más poderosa para romper la pasividad de las autoridades, exigir la limpieza inmediata de los cauces y garantizar que el abandono actual no derive en tragedia. La prevención no es una opción; es una responsabilidad compartida.
Juan Carlos García
Imagen: Rambla de El Garruchal a su paso por El Secano. ©Beniaján al Día