El comercio local gana una batalla frente a Shein, Temu y AliExpress
La UE impone una tasa de 3 € a importaciones de bajo importe, que puede cambiar el juego para el comercio local
El 12 de diciembre de 2025, el Consejo de la Unión Europea (Ecofin) decidió imponer una tasa fija de 3 € a las importaciones de bajo importe —envíos cuyo valor sea inferior a 150 €— procedentes de países fuera de la UE y comercializados a través de plataformas electrónicas extranjeras como Shein, Temu y AliExpress. La medida fue aprobada por unanimidad por los ministros de Economía y Finanzas de los Estados miembros y tiene como objetivo nivelar la competencia entre estas plataformas y el comercio local europeo, que hasta ahora se veía afectado por la exención de aranceles sobre los envíos de bajo valor.
La tasa entrará en vigor el 1 de julio de 2026 y se mantendrá de forma temporal hasta la implementación de una reforma aduanera más amplia prevista para 2028, que eliminará por completo la exención de aranceles sobre los envíos de bajo importe. Varios países europeos, entre ellos Alemania, Francia y España, impulsaron la medida, y algunos, como Francia, incluso abogaron por aplicar medidas más duras para proteger al comercio local frente a las importaciones de bajo valor.
Con esta decisión, la UE pretende que los precios reflejen el coste real de los productos importados y que las condiciones de mercado sean más equitativas para las tiendas físicas y pequeñas empresas europeas. La medida también busca garantizar que todos los envíos cumplan con las mismas obligaciones fiscales, reduciendo distorsiones en el mercado y ofreciendo a los consumidores europeos una comparación más justa entre productos locales y extranjeros.
El acuerdo se inscribe en un paquete más amplio de reformas aduaneras, con el fin de asegurar la transparencia y equidad en las importaciones de bajo valor, proteger el comercio local y dar mayor estabilidad a la industria nacional frente al crecimiento de plataformas extranjeras de bajo coste.
Cómo la tasa de 3 € afectará a las importaciones de bajo valor, al comercio local y a plataformas como Shein, Temu y AliExpress
La aplicación de la tasa de 3 € sobre las importaciones de bajo valor modifica las condiciones existentes de competencia dentro del mercado para el comercio europeo. Los envíos desde fuera de la UE por debajo de 150 € que antes estaban exentos de aranceles ahora deberán asumir este coste adicional, reduciendo la ventaja de precio que tenían frente a las tiendas locales y los fabricantes nacionales. La medida afecta especialmente a productos de bajo coste, como ropa, accesorios o pequeños aparatos electrónicos, que constituyen la mayor parte de estas importaciones.
Para plataformas como Shein, Temu o AliExpress, la tasa supone un golpe a su estrategia de precios bajos, dado que el coste adicional se trasladará al consumidor final. Esto reduce la competitividad de los productos más baratos frente a los artículos vendidos por comercios europeos y, según datos de la UE, favorece a minoristas locales y fabricantes nacionales que cumplen con la normativa de la Unión Europea.
Cabe recordar que, según datos de la UE, más del 90 % de los paquetes de bajo valor importados provienen de China. Por ello, esta tasa busca equilibrar la balanza, garantizando que los productos importados contribuyan a la recaudación fiscal y que los comerciantes locales puedan competir en condiciones más justas.
La medida también funciona como preparación para la reforma aduanera completa prevista en 2028, que eliminará la exención de aranceles para los envíos de bajo valor y establecerá un sistema más moderno y automatizado. Hasta entonces, la tasa actúa como un mecanismo intermedio para ajustar el mercado y reducir distorsiones económicas que han favorecido durante años a plataformas extranjeras de bajo coste.
Impacto de la tasa de 3 € en la industria nacional, minoristas y consumidores
La entrada en vigor de la tasa sobre las importaciones de bajo valor debe favorecer que los productos nacionales y europeos recuperen visibilidad y valor frente a este tipo de importaciones. Al aumentar el coste de adquisición para el consumidor final, muchas personas acostumbradas a comprar directamente en plataformas extranjeras podrían reconsiderar sus elecciones en favor de artículos ofrecidos por comercios locales o fabricantes europeos, que afrontan todos los costes fiscales y normativos exigidos en el mercado comunitario.
Esta dimensión económica va de la mano con una cuestión de seguridad de producto que también ha formado parte de las críticas hacia estas importaciones. Investigaciones coordinadas por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y otras asociaciones europeas han analizado productos comprados en plataformas como Shein y Temu —incluyendo cargadores USB, juguetes para niños y bisutería— y han encontrado que un alto porcentaje no cumple con los estándares de seguridad de la Unión Europea. En un estudio reciente, de 162 artículos analizados, alrededor del 69 % no cumplía los requisitos comunitarios y más de una cuarta parte fue clasificada como potencialmente peligrosa, con problemas que iban desde fallos eléctricos y riesgos de incendio hasta presencia de sustancias tóxicas en collares y juguetes mal etiquetados.
Estos resultados no solo reflejan fallos puntuales, sino que evidencian un patrón más amplio de productos que no respetan normas básicas de seguridad, algo que las asociaciones europeas han venido denunciando en los últimos años. Parte de esa preocupación ha sido precisamente una de las reivindicaciones históricas de comerciantes y consumidores que pedían una intervención más firme: no solo un sistema fiscal más equitativo, sino también mecanismos que reduzcan la entrada indiscriminada de bienes que no garantizan la protección mínima esperada en el mercado europeo.
La tasa de 3 €, por tanto, no es solo un ajuste tributario: refuerza un enfoque más amplio de política comercial europea que busca equilibrar las condiciones para productores nacionales, ofrecer mayores garantías a los consumidores y reducir la presencia de productos incompatibles con la legislación de seguridad. En este sentido, la medida encaja con la creciente presión de los organismos europeos para que los mercados digitales aseguren productos conformes con las normas y eliminen prácticas que puedan perjudicar tanto al consumidor como a las empresas que sí cumplen la regulación comunitaria.
El liberalismo malentendido: reacciones furibundas a la tasa
No obstante, la entrada en vigor de esta medida ha provocado reacciones y críticas furibundas, nacidas del desconocimiento sobre su alcance, la mala intención o el egoísmo. En este contexto aflora un liberalismo malentendido, donde la defensa de la libertad de comercio se confunde con permitir que ciertas empresas operen sin asumir responsabilidad fiscal ni normativa, en detrimento de la industria y los consumidores europeos, quienes financiamos el sostenimiento de nuestras sociedades y dependemos de que la riqueza generada repercuta en ellas.
Lo uno o lo otro, menos hipocresía pseudoliberal
Ante este tipo de reacciones, conviene recordar que la industria española y europea debe regirse por controles de calidad estrictos y cumplir con la fiscalidad vigente, garantizando seguridad, protección al consumidor y contribución al sostenimiento de nuestras sociedades. Si se pretende que las importaciones de empresas extranjeras, especialmente de plataformas como Shein, Temu o AliExpress, queden exentas de estas obligaciones, entonces, en justa reciprocidad, deberían eliminarse los mismos estándares y cargas fiscales para los productores europeos. No se puede sostener la estructura económica y social mediante impuestos y regulaciones estrictas para la industria local, mientras se permite que actores externos compitan con cartas marcadas y sin que los beneficios repercutan en nuestra economía ni en la sociedad.
Es hora de decidir con claridad: o se aplican las mismas reglas a todos, o no se exige nada a nadie. Lo uno o lo otro.