Carnavales Beniaján 2026: luces y sombras
Polémica por la transparencia en la gestión y quejas vecinales sobre accesos y descentralización: un carnaval exitoso con matices
Otro aspecto que genera malestar es el olvido, año tras año, de los barrios que forman parte de Beniaján y a los que nunca les toca ni la pedrea de los actos que se programan. Cualquiera que se tome la molestia de patear las calles de El Bojar, El Rincón de Villanueva, La Azacaya, El Canute o El Secano, hablando con sus vecinos como antiguamente se hacía y preguntando con interés por lo que los demás opinan, se dará cuenta de que existe cierto enfado porque no se les tiene en cuenta para nada.
Los carnavales de Beniaján son una institución en el pueblo. Su celebración congrega a miles de personas, muchas de ellas de otras localidades, que acuden a la pedanía para disfrutar del colorido y la alegría que aportan las comparsas carnavaleras, especialmente en los días de los famosos desfiles, que se cuentan entre los de mayor prestigio dentro del ayuntamiento de Murcia.
Hablar, entonces, de los carnavales en un tono crítico, aunque sea constructivo, se ha convertido en un ejercicio de cierta valentía. Hay que enfrentarse a un dogma establecido que dice que «los carnavales de Beniaján no se tocan», como si todo en ellos fuese de una perfección inmaculada; sus organizadores, seres perfectos que jamás se equivocan, y los críticos fuésemos «enemigos del carnaval beniajanense», o, incluso, tirando por elevación, enemigos del pueblo de Beniaján.
Es un rasgo común entre quienes creen poseer el don de la infalibilidad pensar que caminan sobre las aguas, mesiánicos ellos y ellas, y que el resto no somos dignos de su presencia.
Pero no hay que callarse siempre ante quienes aplican el fundamentalismo de sus ideas. Lo que se hace bien, hay que aplaudirlo y reconocerlo. Lo que no se hace tan bien, hay que manifestarlo para que mejore, teniendo en cuenta que todos somos iguales y que los carnavales son de todos, sobre todo cuando nos cuestan más de 40.000 euros de dinero público.
Y los carnavales de Beniaján, con toda su fama y muchísimas cosas buenas, que en suma superan por mucho a las no tan buenas, también patinan en varios aspectos que, si no se dicen por miedo al señalamiento público —a esos dedos acusadores que se creen ser de Dios—, terminan por hacerse bola, alejando a mucha gente de la fiesta, o, cuando menos, haciendo que solo se sientan meros espectadores sin derecho a voz ni voto. A pagarla, sí, por supuesto.
Uno de los aspectos que suscita crítica es el recorrido del gran desfile de las comparsas. No porque deba discurrir por aquí o por allá, sino porque lo hace de manera que crea un enorme problema de seguridad que hay que atender de cara a las siguientes ediciones. En este sentido, pasada la alegría de la celebración, se ha publicado en redes sociales una carta abierta a la Alcaldía de Beniaján y al Sr. Alcalde D. José Francisco Nicolás Martínez, de firma incierta. No creo que todos los vecinos de Beniaján la firmen, como dan a entender quienes la difunden, pero sí recoge una realidad difícil de negar. Leamos una parte, a ver qué dice:
«Los vecinos de Beniaján residentes en la zona próxima al supermercado Dumbo nos dirigimos a usted para exponer una situación que venimos sufriendo desde hace años con motivo de la celebración de los Carnavales.
Cada año, cuando se celebran los Carnavales en nuestro pueblo, los residentes de la zona del supermercado Dumbo quedamos completamente aislados, sin posibilidad de salida con nuestros vehículos. La única vía disponible es el carril Torre Doña Juana, un carril extremadamente estrecho, irregular y en muy mal estado.
Este carril presenta numerosos problemas:
- Existe riesgo real de introducir el vehículo en la acequia.
- Los árboles invaden el paso, provocando arañazos en los laterales.
- El firme irregular hace que los vehículos rocen y arrastren los bajos.
- Es prácticamente imposible el cruce de dos coches.
- Tiene forma de “L”, lo que impide ver si viene otro vehículo de frente, generando situaciones de gran peligro.
- Si se produce un encuentro frontal, la única solución es dar marcha atrás en condiciones muy complicadas y con alto riesgo de daños.
La situación alcanzó un punto crítico el pasado 15/02/2026, cuando se produjo un colapso total en el carril. No podíamos ni salir ni entrar a nuestras viviendas, generándose un atasco considerable que nos obligó a permanecer más de una hora intentando abandonar la zona. Fue una situación caótica, con tensión entre conductores y un evidente riesgo para la seguridad».
Estos hechos no son inventados. Es la realidad. En la misma misiva se aportan ideas para solucionar el problema:
«Proponemos que el desfile, en lugar de iniciarse en la calle Manuel Arce Meseguer, se inicie en la calle José Leal Barceló, continuando igualmente con el uso del parque como punto de salida de las comparsas. De este modo, quedaría libre la calle Fernando Cano Martínez y la entrada principal a Beniaján, permitiendo a los vecinos de la zona del supermercado Dumbo disponer de una vía de acceso y salida segura».
Otro aspecto que genera malestar es el olvido, año tras año, de los barrios que forman parte de Beniaján y a los que nunca les toca ni la pedrea de los actos que se programan. Cualquiera que se tome la molestia de patear las calles de El Bojar, El Rincón de Villanueva, La Azacaya, El Canute o El Secano, hablando con sus vecinos como antiguamente se hacía y preguntando con interés por lo que los demás opinan, se dará cuenta de que existe cierto enfado porque no se les tiene en cuenta para nada.
De cuantas actividades se programan para celebrar los carnavales, ninguna se dirige a llevar el color carnavalero a sus calles. Todo se centra en un perímetro del centro de Beniaján, cuando se podría, al menos, llevar alguna vez la presentación de los carnavales, la noche de carpas, la comida de convivencia, etc., a alguno de esos lugares de nuestra pedanía. Algo. Lo que sea. Pero que se vea que hay interés de verdad en llevar la fiesta a todos los vecinos de Beniaján.
Otra cuestión que genera molestias es el hecho de que se haya proclamado como zona de «fiesta» la que corresponde con el centro cultural de Beniaján. Este año, antes del inicio de los carnavales, en algunas comunidades de vecinos de esa zona se llegó a tratar el tema en una junta de propietarios. Está muy bien celebrar los carnavales con D’j, alcohol y jarana, pero no lo está tanto cuando los alrededores se convierten en meaderos. Y sí, el ayuntamiento coloca dos urinarios portátiles, pero no para todos los actos que se celebran en esa zona, ni son suficientes cuando hay una multitud con ganas de evacuar lo ingerido.

Se preguntan los vecinos para qué queremos dos hermosos parques con sus respectivos escenarios, que además evitan cortar varias calles y permiten la libre circulación, cuando se puede evitar perfectamente. Digo dos parques con escenario en Beniaján porque, en El Bojar, tenemos otro bien hermoso —léase el párrafo anterior— y, en El Rincón de Villanueva, otro.
Por último, para que los palos que me toque recibir sean completos, añadir que muchas personas añoran aquellos carnavales en los cuales, al menos un día —no es tanto pedir— se celebraba un baile donde cada uno iba disfrazado como le daba la gana, a su aire, sin protocolos, recorridos ni nadie diciendo cómo se tenía que divertir. Vamos, lo que es una fiesta popular y que se nos ha olvidado celebrar.
Que digo yo, que con más de 40.000 euros sí se puede hacer todo esto. Aunque solo sea por el decoro de hacer partícipe a todo el mundo de una fiesta que no es de nadie y es de todos, aunque unos pocos se hayan creído que son los amos y señores para decidir por todos. Y, además, para hacer callar al resto.