Beniaján: Camino a su Transformación Urbana
La oleada de derribos por seguridad reabre el debate sobre el abandono del patrimonio y el riesgo para la integridad de los vecinos de Beniaján.
Desde septiembre, la fisonomía de Beniaján se ha modificado por el derribo de varias edificaciones antiguas. Estas actuaciones, impulsadas por la necesidad de garantizar la seguridad ciudadana, ponen en evidencia el problema del deterioro que afecta al núcleo histórico y la inevitable pérdida de inmuebles que, por su función o antigüedad, forman parte de la memoria de la pedanía.
Seguridad Pública: Una Actuación Agradecida
Los derribos ejecutados en los últimos tres meses responden a la gravedad de las deficiencias estructurales presentadas por los inmuebles. Estas actuaciones se agradecen, ya que redundan directamente en la seguridad de todos los vecinos.
Entre las edificaciones demolidas se encuentran viejos edificios de uso industrial o comercial (almacenes o sedes de antiguos negocios) que llevaban décadas cerrados. La falta de mantenimiento en estos inmuebles se tradujo en un deterioro crítico. Un ejemplo reciente fue la demolición provocada por el desprendimiento de una cornisa sobre la acera. En otros casos, la amenaza real de colapso estructural llevó a la declaración de ruina y a la intervención inmediata.
Actuar sobre estas ruinas antes de que provoquen un accidente es una medida lógica y necesaria. Sin embargo, con cada demolición se elimina una parte de la arquitectura histórica local, dejando solares vacíos que alteran el perfil urbano.

El Problema del Abandono en el Casco Antiguo
La realidad de estas demoliciones invita a reflexionar sobre el estado general del patrimonio urbano más antiguo del pueblo. La pedanía enfrenta un problema evidente con una importante cantidad de edificios que llevan muchos años desocupados y en estado de abandono.
El proceso de decadencia de estos inmuebles es progresivo e irreversible para su habitabilidad. Son edificios que están ya en un estado de ruina técnica o estructuralmente irrecuperable, cuyo único destino, a medio plazo, será correr la misma suerte que los derribados recientemente.
Mantener estas estructuras en pie solo consigue acumular tiempo y aumentar el porcentaje de posibilidades de que terminen constituyendo un problema de seguridad pública, con riesgos de derrumbe parcial o total.
La Gestión Municipal y las Herramientas Legales
Ante esta situación, la administración municipal debe asumir el desafío de la anticipación. El Ayuntamiento dispone de herramientas jurídicas claras para instar a los propietarios a actuar y garantizar la seguridad.
La Ley de Ordenación Territorial y Urbanística de la Región de Murcia (LOTURM) establece la obligación de los propietarios de mantener sus inmuebles en condiciones de seguridad y salubridad. Cuando esta obligación se incumple, la administración puede iniciar un expediente de declaración de ruina.
El procedimiento faculta al Ayuntamiento para:
- Emitir Órdenes de Ejecución: Requerir formalmente al propietario para que realice las obras necesarias de reparación o consolidación en un plazo determinado.
- Declaración de Ruina: Si el estado del edificio es irrecuperable o el coste de la reparación supera ciertos límites legales, el Ayuntamiento puede declarar la ruina del inmueble.
- Demolición Forzosa: Una vez declarada la ruina y si el propietario no procede al derribo en el plazo establecido, el Ayuntamiento puede llevar a cabo la demolición mediante ejecución subsidiaria. En este caso, el consistorio adelanta el coste del derribo y posteriormente exige el pago al propietario, pudiendo incluso recurrir a sanciones o el embargo del solar.
El desafío radica en la inspección rigurosa y programada de los edificios en estado deficiente. La aplicación temprana de estas medidas es crucial para evitar que un deterioro silencioso se convierta en una catástrofe que lamentar.
Fotografía de Portada: vista del solar y los restos de un antiguo almacén en la calle Pedáneo Vicente Ruiz. Copyright Beniaján al día.